Opinión


Entre la unidad y la división

Entre la unidad y la división | La Crónica de Hoy

No se puede hablar de democracia sin las instituciones que la hagan efectiva, que procuren garantizarla, ni por ende, de políticas públicas que la acompañen, que reflejen dolencias, carencias, necesidades y aspiraciones públicas.

No se puede hablar de democracia si no existen esfuerzos por la unidad, por el consenso sobre determinados temas.

Pero tampoco se puede hablar de democracia si en el mensaje predominan elementos que pretender dividir a la sociedad entre buenos y malos.

Malo todo lo que huela a conservadurismo, malo todo lo que no refleje lo que uno piensa, malo si se critica la agenda que se impulsa.

En México nos encontramos con un ánimo de polarización, un ejemplo se aprecia en las redes sociales, que cada vez que alguien señala estar en contra del actual gobierno, le dan una paliza a través de toda clase de insultos, mensajes de odio, e incluso se tienen registrados actos donde personas han sido víctimas de ataques en lugares públicos.

Tal es la polarización, que derivado del lamentable secuestro y asesinato de Norberto Ronquillo, una usuaria de Twitter escribió algo como "que bueno que está muerto, un fresa menos", quien por cierto es una beneficiaría de las becas derivadas de programas sociales actuales.

Más allá del desafortunado comentario, refleja lo insensible que se es frente a todo lo que no se parece a nosotros, se está alentando el odio, la división de manera institucional y eso no es bueno para nadie.

Estamos ávidos de espacios de discusión y no de posturas inamovibles sobre la realidad, necesitamos discutir más, sí, pero con respeto al otro, con tolerancia, donde la realidad sea puesta a prueba a fin de verificar las decisiones, y no sólo repetir fórmulas descalificando al otro, aceptando como eje rector de gobierno la contradicción o, para citar a un personaje (sin nombres para no generar encono) defensor de las prácticas polarizadoras, estamos "aspirando a dominar la democracia por vías no democráticas".

Si la polarización está siendo como una estrategia política, para generar discusiones vacías (que no debates), la apuesta está siendo errónea, está teniendo consecuencias, está sembrando odios, está haciendo de mucha gente capaz, con grandes trayectorias, con recorridos académicos loables como la comunidad científica, víctimas de un discurso que divide, que los califica como diferentes, como privilegiados.

Por eso no se entiende cuando nos debatimos entre la división y la unidad, cuando el discurso invita a polarizarnos a través de distintos calificativos y posteriormente nos llaman a la unidad ante cualquier afrenta externa, no se entiende cómo desdeñamos una vida, una vida como la de Norberto llamándolo "fresa", como si su condición social o haber estudiado en una universidad privada lo condenara a la muerte, como si eso bastara para que lo secuestraran y lo asesinaran.

Estamos a tiempo de reflexionar y detener el discurso divisorio, las administraciones duran seis años, los rencores sociales mucho más.

 

@DrLuisDavidFer

 

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