Opinión


Estados Unidos-Irán, historia de una relación que va de mal a peor

Estados Unidos-Irán, historia de una relación que va de mal a peor | La Crónica de Hoy

Estados Unidos e Irán podrían estar en el umbral de una nueva guerra, y una que tendría consecuencias desastrosas no sólo para Medio Oriente sino para el mundo. Las tensiones entre los dos países han alcanzado un punto peligroso esta semana.

El presidente Trump dice que no quiere guerra, pero al saberse llamado “enfermo mental” por el supremo líder iraní, el ayatollah Ali Khamenei, este martes advirtió que cualquier ataque en persona o interés estadunidense tendrá una respuesta de “fuerza devastadora, una total destrucción”.

Esto, después de que hace unos días, Irán anunciara que aumentaría sus reservas de uranio y poco después derribó un avión estadunidense no tripulado alegando que volaba sobre su espacio aéreo. Trump en un principio dio señales de que reaccionaría en forma bélica, pero a final de cuentas sólo les impuso fuertes sanciones económicas, principalmente por violar el acuerdo nuclear que, paradójicamente, Washington rompió al llegar él al poder.

Antes, a principios de junio, la Casa Blanca había asegurado que tenía información de un inminente ataque iraní en Medio Oriente, por lo que envió un portaaviones a la región y evacuó personal de su embajada en Bagdad. Sin embargo, el Pentágono nunca mostró pruebas de la supuesta amenaza y no ha logrado convencer a sus aliados en Europa, que ya no confían en Estados Unidos, sobre todo desde que en 2003 invadió Irak con Inteligencia falsa.

En todo caso, desde hace 65 años, Teherán y Washington tienen una relación de enemistad que se inició cuando este país, con ayuda de los británicos, orquestó un golpe de Estado que llevó al derrocamiento de Mohammad Mosaddeq, quien había sido democráticamente electo y quería nacionalizar la industria petrolera, que estaba en manos de esos dos países. Viene después una gran derrota para la Casa Blanca con el exilio del Shah Mohammad Reza Pahlevi, su protegido, que fue expulsado de Irán y se asiló en México y Panamá luego de meses de manifestaciones en su contra, que finalmente concluyeron con el regreso del máximo líder religioso, el Ayatollah Khomeini y la proclamación el 1 de abril de 1979 de la República Islámica de Irán.

Un capítulo decisivo fue la toma de la embajada de Estados Unidos en noviembre de 1979, donde durante 444 días se mantuvo secuestrados a decenas de estadunidenses, evento que revivió magistralmente la película Argo, ganadora del Oscar en 2012.

Vino luego el escándalo Irán-Contras, con Ronald Reagan en la Casa Blanca, cuando Washington envió armas en secreto a ese país y después usó ilegalmente las ganancias para ayudar a los grupos rebeldes en Nicaragua. Sin embargo, la más fuerte confrontación se dio cuando Estados Unidos derribó desde un buque de guerra, un avión iraní en el Golfo Pérsico, dando muerte a las 290 personas a bordo, incluyendo 66 niños. El Pentágono dijo que lo habían confundido con un jet de bombardeo.

En 2002, George W. Bush llamó a Irán “El Eje Diabólico” junto con Irak y Corea del Norte, enfureciendo a los iraníes. Grupos de oposición denuncian en ese entonces los planes nucleares de Teherán y tanto la ONU como Estados Unidos y la Unión Europea imponen sanciones en contra del régimen ultraderechista de Mahmoud Ahmadinejad, reduciendo considerablemente el valor de su moneda.

En septiembre de 2013, una vez que llegó al poder Hassan Rouhani, un gobernante mucho más moderado, fue que él y Barack Obama hablan por teléfono en la primera conversación de alto nivel en tres décadas. Irán acepta moderar sus ambiciones nucleares y firma un acuerdo con Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Rusia y China, acuerdo que Trump rompió en mayo de 2018.

“Las provocaciones de Teherán eran predecibles, la administración Trump abandonó la diplomacia y les ha impuesto una presión máxima dirigida a acabarlos económicamente” ha dicho The Washington Post. Mientras que para The Wall Street Journal, “Irán es el actor malo en esto. Propaga el terrorismo y el presidente Trump hace lo correcto”.

Para los analistas, las esperanzas de entendimiento diplomático se están desvaneciendo y en particular preocupa la confusión que impera y la falta de un plan sobre el siguiente paso a seguir por parte de Washington.

Por lo pronto se cree que Irán atacó dos buques petroleros de Japón y Noruega, está a punto de reiniciar su programa nuclear y la crisis aumenta cada día, “ Mientras que Mr. Trump —ha dicho Thomas Friedman en The New York Times— está actuando como si estuviera jugando a Comandante en Jefe en la televisión”.

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