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Estados Unidos lidera la nueva ola antisemita en Occidente

Alarma. El atentado, el pasado domingo, contra una sinagoga en California y una marcha neonazi este miércoles en Alemania ponen de relieve el aumento del antisemitismo en Occidente. Netanyahu lo denuncia… pero se olvida de mencionar a EU

Estados Unidos lidera la nueva ola antisemita en Occidente | La Crónica de Hoy

El pasado 28 de abril se cumplieron seis meses de la horrible matanza de 11 personas en una sinagoga de Pittsburgh llamada El árbol de la vida. Robert Bowers, un hombre blanco de 46 años, entró en el templo justo cuando se celebraba servicio religioso y empezó a disparar indiscriminadamente con el rifle favorito de los asesinos en EU, el semiautomático AR-15.

En realidad la efeméride hubiera pasado completamente desapercibida si no fuera porque otro hombre blanco, el joven ­John T. Earnest, de 19 años, entró ese mismo día en la sinagoga de Poway, en California, y también disparó. Mató a una mujer e hirió a otras tres personas.

De nuevo la consternación recorrió Estados Unidos, pero en realidad el crimen no sorprende a nadie, en un momento en que el antisemitismo se encuentra claramente al alza no sólo en EU, sino en todo el mundo occidental.

 

MARCHA HITLERIANA

Este mismo miércoles, Alemania quedó absolutamente estupefacta tras contemplar como un nutrido grupo de unos 300 neonazis se paseó impunemente por las calles de Plauen, en el este del país, con uniformes beige y banderas verdes del partido ultra Tercera Vía.

La izquierda del país y la comunidad judía en el país calificaron de “terrorífica” la marcha. El presidente del Consejo Central de los Judíos de Alemania, Josef Schuster, aseguró que recuerda al “más oscuro capítulo de la historia alemana”, el III Reich.

Aunque en los últimos años grupos extremistas como el partido Jobbik, en Hungría, ya habían realizado marchas de una estética y carácter parecido, ver estas imágenes en Alemania, epicentro del Holocausto, han generado una gran conmoción entre los judíos en todo el mundo.

 

CRUCES GAMADAS EN TUMBAS

Las muestras de un antisemitismo creciente se han reproducido en varios lugares de Europa. A inicios de este año, por ejemplo, el gobierno de Francia denunció que durante 2018 los delitos de odio contra los judíos crecieron un 74 por ciento en el país, para un total de 541 casos, casi uno y medio por día.

El 19 de febrero, miles de personas se movilizaron contra el antisemitismo, con amplia representación del ejecutivo de Emmanuel Macron, después de que 80 tumbas aparecieran profanadas, con esvásticas pintarrajeadas, en el cementerio judío de Quatzenheim, cerca de Estrasburgo, en el este de Francia. “Quienes han hecho esto no son dignos de la República, que les castigará”, dijo Macron tras desplazarse al lugar, en una clara muestra de la preocupación del Elíseo por el crecimiento de este tipo de ataques.

Las cifras francesas tampoco son excepcionales. Un estudio publicado este miércoles, mismo día de la marcha neonazi de Plauen, reveló que los ataques antisemitas aumentaron un 13 por ciento a nivel global en 2018, con especial incidencia en EU, Francia, Reino Unido y Alemania.

El informe, elaborado por el Centro Kantor para el Estudio del Judaísmo Europeo Conteporáneo, dependiente de la Universidad de Tel Aviv, indica que hay evidencias suficientes para afirmar que el antisemitismo está al alza y ya no es sólo cosa de extremistas, sino que “se ha incorporado y se ha convertido en una parte integral de la vida”, recoge el texto.

Además de recoger la cifra del aumento de delitos de odio antisemita en Francia, el reporte del Centro Kantor también cifra en 70 por ciento el aumento de estos casos en Alemania.

El texto concluye que “el hecho más perturbador, que continúa intensificándose desde 2016, es que los judíos en algunos países sienten que viven en estado de emergencia, debido al aumento continuo, especialmente en Europa occidental y América del Norte, en manifestaciones antisemitas”.

 

LA POLÉMICA LEY POLACA

El año pasado, el gobierno polaco, comandado por el ultraconservador partido Ley y Justicia, aprobó una ley que condenaba relacionar a Polonia con los crímenes del III Reich, vetando expresiones como “campos de concentración polacos”. Aunque finalmente se retiró la previsión de penas de cárcel por violar esta ley, el asunto generó una enorme polvareda en Europa, despertó condenas del Congreso de Estados Unidos y por supuesto, duras quejas desde Israel.

La ley era claramente revisionista y mandaba el perverso mensaje de que Polonia no tuvo nada que ver con el Holocausto, pese a que el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau se encuentra en ­territorio polaco. ¿La consecuencia? El diario británico The Guardian reportó pocos días después de aprobarse la ley que funcionarios del lugar, reconvertido en museo, denunciaron estar sufriendo una ola de “odio, noticias falsas y manipulaciones”, por la que culparon a ultranacionalistas polacos.

 

DENUNCIAS SELECTIVAS

Por si fuera poco, el 1 de mayo también es el día en que el pueblo de Israel recuerda a las víctimas del Holocausto. Este miércoles, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, que se encuentra en proceso de revalidar su quinto mandato, aprovechó para dar un discurso desde el memorial Yad Vashem , en el Bosque de Jerusalén, en el que criticó el auge del antisemitismo en Occidente. Netanyahu incluso condenó “la publicación de caricaturas y artículos llenos de odio a los judíos e Israel, incluso en periódicos respetados”, en referencia a The New York Times’.

Sin embargo, el mandatario israelí olvidó citar en sus críticas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuya llegada al poder en enero de 2017 desató un alza no sólo en el antisemitismo sino en toda la extrema derecha y el supremacismo blanco, que se siente empoderado al tener a un racista en la Casa Blanca. De hecho, Bibi Netanyahu se deshizo en alabanzas hacia Trump por su dura postura ante el archienemigo israelí, Irán.

El aumento del antisemitismo en el mundo occidental no puede entenderse sin episodios clamorosos como el de Charlottesville, Virginia, cuando en agosto de 2017 un neonazi embistió con su coche una manifestación antifascista y mató a una joven. Entonces, Trump saltó a la palestra para asegurar que había “gente muy buena en ambos bandos”. Luego le obligaron a rectificar, pero finalmente reculó sobre su rectificación y volvió al discurso original: Hay neonazis “muy buenos”.

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