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EU despoja de amparo migratorio a indocumentados con hijos enfermos

El gobierno de Trump está notificando a los padres que ya no poseen protección médica y tienen 33 días para abandonar el país. “Es una sentencia de muerte”, denuncian activistas.

EU despoja de amparo migratorio a indocumentados con hijos enfermos | La Crónica de Hoy

Activistas denuncian esta nueva “forma de tortura” contra los indocumentados. (Foto: EFE)

Las autoridades de inmigración estadunidenses están retirando los permisos especiales que permiten permanecer en el país a padres indocumentados de niños que reciben un tratamiento médico vital, denunciaron ayer abogados y organizaciones en Estados Unidos.

Según han dado a conocer, inmigrantes indocumentados están recibiendo en los últimos días notificaciones del federal Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) en las que la agencia les informa que ya no están protegidos por el programa Medical Deferred Action.

Este amparo protege de la deportación a padres de niños estadunidenses que sufren enfermedades graves o tienen condiciones de salud que los obliga a depender de sus familiares. A estos padres indocumentados se les otorga un permiso de trabajo, por lo general de dos años, y quedan protegidos de la deportación.

“Se consideraban sagrados”. “Estos inmigrantes se consideraban como sagrados. Estados Unidos no atentaba contra la salud de sus niños, por eso permitía que estos padres ejemplares se quedaran en el país”, dijo el abogado de inmigración Alex Galvez, quien dice tener varios clientes afectados con esta notificación.

El abogado explicó que el programa también ha favorecido a menores indocumentados y a los padres que buscaron ayuda para curar enfermedades graves en Estados Unidos.

Miembros del Centro Internacional de Inmigrantes de Irlanda (IIIC) en Boston (Massachusetts) también recibieron notificaciones de USCIS dirigidas a cinco de sus clientes —sin especificar origen— en las que la agencia federal les concede un plazo de 33 días para que abandonen el país.

“Todas estas familias están aquí recibiendo tratamiento que no está disponible en sus países de origen, y nuestro gobierno les ha emitido una sentencia de muerte”, dijo en un comunicado Ronnie Millar, director ejecutivo de IIIC.

“Justo cuando crees que la administración no puede caer más bajo, encuentra una nueva forma de torturar a las personas y, cada vez más, con un enfoque extraño en lastimar a los niños”, agregó.

Una de las afectadas es la hondureña Mariela Sánchez, quien llegó en 2016 con su familia buscando ayuda para salvar la vida de su hijo Jonathan, de 16 años, que sufre de fibrosis quística.

La madre centroamericana ya perdió una hija por la misma enfermedad tras un erróneo diagnóstico en su país de origen. La hondureña hace parte de las familias que llegaron a buscar ayuda a hospitales de Boston y que se ve amenazada por la nueva política, según IIIC, que defienden al menos 20 casos como el de Sánchez.

“Esto se daba por razones humanitarias, son padres con niños que sufren cáncer, que no pueden caminar, con Síndrome de Down, es lo más inhumano que hemos podido ver de esta administración”, recalcó Galvez.

 

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