Opinión


Evo y la estupidez de la derecha-izquierda latinoamericana

Evo y la estupidez de la derecha-izquierda latinoamericana | La Crónica de Hoy

La caída de Evo Morales ha sacado a relucir los más bajos instintos ideológicos de la región. Lo ocurrido ayer en la Organización de Estados Americanos (OEA) y los comentarios de algunos dirigentes mexicanos son un claro ejemplo.

Claudia Sheinbaum ha demostrado una ignorancia supina al hacer suya la siguiente declaración de una seguidora en Twitter: “Angela Merkel tiene 14 años en el poder, pero como es Alemania nadie dice nada. Evo Morales tiene 13 años en la presidencia por decisión soberana de su pueblo, pero como es un país en vías de desarrollo, lo acusan de dictador. El conservadurismo y su doble rasero”.

Habría que explicarle a la Jefa de Gobierno capitalina que Alemania es un sistema parlamentario que permite al canciller federal estar en el poder los años que haga falta, y que es legal siempre y cuando no cometa fraude electoral para alcanzar su objetivo.

Habría que recordarle que fue el propio Evo Morales quien, en 2016, montó un referéndum para que el pueblo se pronunciase sobre si le dejaban presentarse a su cuarta reelección o si mejor se retiraba al impedir su propia Constitución un mandato más. Pues bien, el pueblo dijo que no debía volver a presentarse… ¿y qué creen?: Evo decidió presentarse.

Habría que recordar también que “el sistema” se cayó 12 horas durante el escrutinio de las elecciones del 20 de octubre, cuando todo indicaba que Evo iba a segunda vuelta; y que se reanudó para darle una victoria, señalada como fraudulenta, primero por la oposición boliviana, y este mismo domingo por la OEA.

El problema no es que Merkel sea rica de derechas y Morales sea pobre de izquierdas. El problema es que el boliviano cometió un fraude y la alemana no. Punto.

Ahora bien, de igual manera que la acusación de fraude lo deslegitima para seguir gobernando y la única salida es la convocatoria de elecciones en Bolivia, también es justo que los países reconozcan que el domingo hubo un golpe de Estado en el país andino, porque el Ejército le pidió la renuncia.

Que los países de la OEA se peleen porque unos, los de gobiernos de izquierda, ven a Evo inocente, y otros, los de derecha lo ven culpable, es de un infantilismo preocupante. Ayer deberían haberse puesto de acuerdo para emitir una resolución que condene por un lado el golpe, que exija elecciones transparentes y con candidatos “limpios”, y que agradezca a México que diera asilo al exmandatario porque había peligro de que lo asesinaran y de enfrentamiento civil.

No necesitamos nostálgicos ni de la dictadura militar ni de la revolucionaria; ni tampoco fanáticos evangelistas de ultraderecha, América Latina necesita políticos honestos y dejar de vivir atrapada en las ideologías.

 

fransink@outlook.com

 

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