Escenario


Exploran los tabús sobre la sexualidad en la vejez con El diablo entre las piernas

Arturo Ripstein, Paz Alicia Garciadiego y Silvia Pasquel presentaron el filme en el Festival Internacional de Cine de Morelia.

Exploran los tabús sobre la sexualidad en la vejez con El diablo entre las piernas | La Crónica de Hoy

El filme tendrá estreno comercial en febrero del 2020. (Foto: Saúl Castillo)

Arturo Ripstein y Paz Alicia Garciadiego forman una de las parejas creativas más importantes en la historia del cine mexicano. El amor entre ellos surgió en ejercicio de su vocación cuando comenzaron a trabajar en El imperio de la fortuna (1986), él como director y ella como guionista.

Ella ha sido fundamental en la creación de las historias que Ripstein lleva al cine, sin embargo, en su más reciente filme El diablo entre las piernas, Garciadiego ha tomado mayor protagonismo por romper tabúes al escribir una historia que profundiza en el comportamiento humano a partir de la sexualidad de una pareja en la tercera edad.

“Es de esos proyectos que se gestan en soledad, cuando llegas a un momento de edad en tu vida en el que crees que es el momento de poner punto final. Ni siquiera lo escribí pensando que sería película, creía que La calle de la amargura sería mi última película, pero empecé a meditar cuando un día  me vi en el espejo y no me reconocí la cara, y me preguntaba con qué cara quiero que me entierren, con la de antes o la de ahora”, dijo la guionista.

“Un guion es un cofre de tesoros, pero ese cofre es un molde que tiene límites. Cuando empiezas a escribir una película tomas una serie de consideraciones, pensando en presupuestos, recursos y lo que se puede o no hacer, pero en este caso no había ningún límite, porque en realidad se pensó como una obra literaria”, dijo el cineasta Arturo Ripstein quien habló del filme con Crónica, junto a Paz Alicia Garciadiego y la protagonista Silvia Pasquel, en el marco de la edición 17 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

El filme narra la vida de Beatriz, una mujer mayor que parece haber realizado los principales deseos de su vida: formar una familia, ver a sus hijos realizar sus propias vidas y un matrimonio feliz. Sin embargo, con los años su esposo ha empezado a desarrollar ciertas facetas que se caracterizan por agresiones verbales, insultos y humillaciones hacia ella; sin embargo, Beatriz se resiste a la idea de pasar el resto de sus días sin él y acepta  vivir en esas condiciones por el cariño y la costumbre que tiene de su matrimonio.

“Quería hablar de la vejez sexual y con pasiones, las relaciones necesariamente son turbias y destructivas. Eso parece ser más prohibido que hablar de un incesto en el cine. Porque se tiene la idea de que al hablar de los viejos los tenemos como seres simpáticos, dulces y tiernos, pero aquí no se trataba de una vejez dulce y tranquila, sino donde las pasiones se mueven. Si tuviera que simplificar, diría que los viejitos tienen sexo, tienen pasiones, tienen odio y amor, en ese orden. Sepánlo, les va a pasar a todos”, dijo Paz Alicia.

La guionista comentó que desde el proceso de escritura tomó la imagen de la actriz Silvia Pasquel para desarrollar a su personaje protagónico, al respecto la actriz compartió sus desafíos para aceptarlo: “Mi personaje es el una niña en el cuerpo de una mujer mayor y aprende a vivir con los celos enfermizos de su marido. Pero al final la historia da una vuelta de carro, porque tiene un cierre muy fuerte de cómo se confabulan las personas en malinterpretar situaciones”, dijo.

Filmada en blanco y negro, la película se centra en la vida cotidiana, la cámara dificilmente sale de la casa de la pareja y eso tiene un sentido estético que beneficia al vocabulario vulgar del filme: “Llegamos a la conclusión de que nos quitaron el lenguaje oficial; el único lugar en el que se podía hablar como quisiéramos era inframuros, es decir, dentro de casa”, dijo Ripstein.

Al mismo tiempo la cinta transgrede los cánones morales de la actualidad, “porque ella confunde los celos con el amor y la idolatría, y ocurre también con la criadita, que cree que la cela porque la adora y es una confusión muy común, porque ellas se quedan con esa visión del mundo en las que son idolatradas y amadas, y esto la lleva a una especie de final feliz por asumir ser la protagonista de una historia de amor”, explicó la guionista.

“Probablemente pueda interpretarse como una romantización de la violencia de género, porque claramente está. Pero esa perversión no digo que sea buena o mala, sino que es. Logramos contar una historia de amor del siglo XIX en donde las personas necesitaban ser idolatradas, incluso si eso significa llevarla al punto de una muerte. No se trata de dar mensajes sino mostrar una visión del mundo”, agregó.

Particularmente ha sido llamativo el manejo del vocabulario en esta película, pues no llega a la memoria un filme en el que una mujer haya sido llamada “puta” tantas veces y de formas tan diversas como en El diablo entre las piernas: “Quería hablar de la violencia no a través de los golpes sino de los insultos. La palabra es un instrumento, y cuando uno utiliza una palabra y la repite constantemente, la vulgaridad queda atrás y se convierte en belleza, la repetición hace que las palabras adquieran ritmo y sonoridad, y que trasciendan la pura leperada”, explicó Garciadiego.

“Si uno dice la palabra panocha una vez, suena como algo asqueroso, pero si se repite en varios momentos empieza a tener una sintonía. Por eso le di alas al vocabulario callejero, y además conecta con el siglo XIX; es por mi abuelita, quien murió hace mucho, pero yo sigo hablando como ella”, añadió.

Además enfatizó en dejar claro que para ellos el cine no es una representación exacta de la realidad, “la gente no habla así, las casas no son como salen fotografiadas por Ripstein, la vida real no es como en la pantalla, en esta película vemos una realidad barroca”, comentó.

“Hace muchos años me di cuenta que mi verdadero rival de amores con Arturo Ripstein es la cámara, me daba unos celos feroces. En medio de estos celos descubrí que si él tenía alas con la cámara yo tenía alas con el lenguaje, así que si él puede hacer un planosecuencia de cinco minutos, mis diálogos lo acompañan y vuelan juntos”, concluyó.

El filme tendrá estreno comercial en febrero del 2020.

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