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Expresidentes que regresan al poder, un fenómeno anidado en América Latina

PECULIARIDAD. En las nuevas presidenciales del 3 de mayo, dos expresidente bolivianos aspirarán a recuperar el poder; es un fenómeno escaso en otras partes del mundo pero repetido a lo largo de la historia reciente latinoamericana, con ejemplos claros como Piñera y Bachelet en Chile.

Expresidentes que regresan al poder, un fenómeno anidado en América Latina | La Crónica de Hoy

Michelle Bachelet, cuando cedió el poder por segunda vez a Sebastián Piñera, en 2018. (Foto: EFE)

El pasado 9 de enero, Jorge Quiroga anunció que se presenta a las elecciones presidenciales del próximo 3 de mayo en Bolivia. La noticia podría haber pasado desapercibida si no fuera por dos factores. El primero, al menos en México, es que Quiroga llamó la atención por insultar al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, a quien llamó “cobarde” y “sinvergüenza”. La segunda, en Bolivia, es que Tuto Quiroga ya fue presidente del país, al menos de forma interina, entre 2001 y 2002.

No es la primera vez que Tuto Quiroga trata de regresar a la presidencia boliviana —otras dos veces perdió contra el depuesto presidente Evo Morales—, pero tampoco es el único expresidente que tratará de regresar al poder dentro de unos meses. Carlos Mesa, quien fue presidente entre 2003 y 2005, justo antes de la llegada al poder de Morales, también afirmó que quiere intentarlo.

La cuestión es que el fenómeno de que expresidentes de un país latinoamericano traten de regresar al poder no es llamativo, al menos en América Latina. En las últimas décadas, hemos visto numerosos ejemplos de muchos que lo han intentado y unos pocos que lo han logrado, pero hay numerosos ejemplos a lo largo de la historia del continente.

Por ejemplo, recientemente vimos a Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil entre 2002 y 2014, tratando de regresar al poder. En medio de acusaciones de corrupción, su campaña iba viento en popa, y existía poca duda de que hubiera ganado… si no fuera porque fue encarcelado en plena campaña electoral, en abril de 2018. Eso le dio el poder a la extrema derecha, de la mano de Jair Bolsonaro.

EL CASO CHILENO. Pero moviéndonos a casos de éxito, el ejemplo más claro es Chile, donde los dos últimos presidentes se han alternado en el poder por la vía democrática. Fue primero la progresista Michelle Bachelet quien, tras mandar entre 2006 y 2010, buscó y logró regresar al Palacio de La Moneda en 2014. Estuvo en el poder hasta 2018, y fue entonces cuando quien gobernó entre sus dos mandatos, el conservador Sebastián Piñera, anunció que buscaría emular a su predecesora. ¡Y lo logró! Otro cantar ha sido su desempeño en su segundo mandato, marcado hasta ahora por el estallido social de 2019 que casi le cuesta la presidencia.

UN PATRÓN REGIONAL. Pero lejos de ser una anomalía, el caso chileno sirve para ejemplificar cuán frecuente es este fenómeno en América Latina. Por ejemplo, en Uruguay el socialista Tabaré Vázquez está a punto de abandonar el poder a favor del conservador Luis Lacalle. Éste es el segundo mandato de Vázquez, quien ya gobernó entre 2005 y 2010 y cedió el poder ese año al venerado José Mujica. Y no muchos años atrás, José María Sanguinetti, del histórico Partido Colorado, hoy relegado al tercer lugar, gobernó dos períodos, entre 1985 y 1990 y de nuevo entre 1995 y 2000.

Muy cerca, en Perú, vimos el año pasado el suicidio del expresidente Alan García, acuciado por las investigaciones de corrupción por el escándalo Odebrecht. García fue presidente entre 1985 y 1990, y años después logró regresar al poder para un segundo mandato entre 2006 y 2011, cuando habría incurrido en las corruptelas.

En Costa Rica encontramos el famoso caso del respetadísimo Óscar Arias, galardonado con el premio Nobel de la Paz en 1987 por su rol como mediador pacificador en América Central. Precisamente, cuando ganó la presea era presidente (1986-1990), y regresó años después al cargo en “la Suiza de América Latina” entre 2006 y 2010.

DICTADORES REPETIDORES. Desde que los países latinoamericanos se independizaron de sus colonias ha sido relativamente común que gobiernos militares hayan rotado presidentes, con idas y venidas de los mismos nombres en pocos años. Sin embargo, en tiempos recientes contamos con el triste ejemplo nicaragüense, donde el dictador Anastasio Somoza, tercero en la dinastía dictatorial de los Somoza, fue presidente del país entre 1967 y 1972. Aquel año entregó el poder a una Junta Nacional que debía pilotar una transición democrática. Sin embargo, el terremoto ocurrido pocas semanas después, que causó 5 mil muertos en Managua, hizo trastabillarse todo, y Somoza regresó de facto al poder. Gobernó de nuevo hasta que la Revolución Sandinista de 1979 lo expulsó.

Irónicamente, uno de los combatientes en aquella revolución era Daniel Ortega, el actual mandatario de Nicaragua, considerado por muchos otro dictador. Ortega gobernó primero entre 1985 y 1990, y regresó para quedarse en 2007.

LOS CASOS EUROPEOS. El miércoles, el presidente ruso, Vladímir Putin, anunció su intención de reformar la Constitución del país, un movimiento visto ampliamente como una maniobra para garantizar su influencia en el poder en el país cuando deje la presidencia en 2024. Putin pretende además limitar a dos mandatos únicos el cargo, cuando ahora se permiten sólo dos mandatos “consecutivos”. Aunque nadie considera que dejara realmente el poder, Putin también fue un expresidente de regreso, puesto que mandó entre 2000 y 2008 y luego cedió falsamente el poder cuatro años para regresar en 2012.

También en el Siglo XXI encontramos otro regreso estelar, el de Silvio Berlusconi en Italia. Il Cavaliere fue primer ministro entre 1994 y 1995, y en medio de la gran inestabilidad política italiana; regresó al cargo en 2001 para quedarse hasta 2006, y luego regresar otros tres años entre 2008 y 2011, cuando hizo famosas sus lamentables fiestas con prostitutas, llamadas fiestas “bunga bunga”.

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