Opinión


EZLN vs. 4T “hasta morir”

EZLN vs. 4T “hasta morir” | La Crónica de Hoy

Hubo un tiempo en que los seguidores de AMLO daban por hecho el respaldo de las comunidades zapatistas a las aspiraciones políticas de López Obrador, especialmente cuando las circunstancias imperantes le franquearon de par en par las puertas de Palacio Nacional.

Lo cierto es que los mandos del zapatismo, comenzando por Galeano, antes Marcos, consideran al tabasqueño un adversario y lo alinean, quién lo diría, en el mismo equipo de Carlos Salinas o Ernesto Zedillo. Con motivo del 26 aniversario de su alzamiento armado en contra del Estado mexicano en algún lugar de las montañas de Chiapas, la comandancia zapatista reiteró su confrontación con la 4T.

No solo establecieron su rechazo explícito, sin matices, a la construcción del Tren Maya, uno de los proyectos centrales de la 4T en materia de infraestructura. No hace mucho incluso hizo una consulta ciudadana, o algo así, según la cual las comunidades indígenas con mayorías cercanas a lo absoluto apoyan el proyecto. Tal parece que algunas comunidades indígenas están al margen.

A los reiterados ataques zapatistas que le han dicho “loco” y “mañoso” entre otros epítetos, Andrés Manuel responde en público que él quiere amor y paz y que no confrontará con nadie. Mientras los encapuchados dicen que el gobierno va por ellos y lo enfrentarán, el presidente sostiene que él no se pelea con nadie y quiere conciliar. “Nadie me va a cucar”, dijo el mandatario al grupo de periodistas que lo sigue, diciendo que no piensa trenzarse en un pleito con Galeano, que es, lo saben los expresidentes Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto es un hueso duro de roer.

Claro que a diferencia de sus antecesores AMLO está mejor pertrechado para encarar a Galeano, comenzando por las redes sociales, donde la 4T tiene un ejército de golpeadores digitales despiadados incluso con figuras alguna vez entrañables para la gente de izquierda en al país, como lo fue sin duda el subcomandante Marcos, pero ya no. Pero también es verdad que los expresidentes que mencionó no tenían interés especial en la región sureste, y en cambio AMLO la considera una prioridad, al grado de que el Tren Maya significará una inversión multimillonaria que abarca los estados de Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Chiapas y Tabasco, el estado natal de Andrés Manuel. La oposición al proyecto ha sido constante en la comunidad científica y cultual del país, como quedó documentado en las páginas de Crónica durante un grupo de notas publicadas a principios de diciembre.

En una de ellas se dice, a manera de resumen, que El Tren Maya preocupa porque puede provocar la deforestación de las últimas selvas tropicales de México; modificar los ciclos de las lluvias en zonas donde no hay ríos superficiales; la pérdida de capacidad de recarga de los acuíferos en una región de suelos porosos, y la contaminación del agua por desechos de las nuevas ciudades.

Detrás del Tren Maya se avecina la urbanización de las últimas reservas de cubierta vegetal tropical de México. Nuevas ciudades, desplazamiento de los pobladores originales, uso intensivo de agua y suelo, además de cambios radicales en la temperatura y en los ciclos de la lluvia.

Ésas son algunas de las transformaciones que prevén biólogas del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) y de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), basadas en datos y evaluaciones hechas por más de 240 investigadores de diferentes instituciones.

Entre todo lo que se puede argumentar sobre el tren hay un dato que se destaca: los investigadores expresan un “No rotundo” a que el tren impacte a la selva tropical mejor preservada de América del Norte: Calakmul, en Campeche.

Con datos científicos, estas investigadoras plantearon y respondieron una pregunta: “El Tren Maya ¿por qué están tan preocupados los biólogos?” La respuesta es como una raíz de la que salen numerosos brotes: el tren preocupa porque puede provocar la deforestación de las últimas selvas tropicales de México; modificar los ciclos de las lluvias en zonas donde no hay ríos superficiales; generar la pérdida de capacidad de recarga de los acuíferos en una región de suelos porosos, y contaminar el agua por desechos de las nuevas ciudades.

En las celebraciones del 26 aniversario los zapatistas endurecieron su discurso y llegaron al extremo de decir que defenderán su tierra contra los proyectos económicos gubernamentales “hasta morir si es preciso”. Unos días, en San Cristóbal de las Casas, organizó un Foro en defensa del territorio y la Madre Tierra en el que buscó una alianza con el Congreso Nacional Indígena que incluyó representantes de 24 estados del país. Se ratificó oposición a los proyectos de infraestructura del gobierno como el Tren Maya, el corredor transísmico y la carretera transversal Pijijiapan-Palenque, entre otros, porque “desprecia a los pueblos originarios, como lo hace con la misma Madre Tierra.

El subcomandante Moisés llamó al Congreso Nacional Indígena (CNI), a individuos, colectivos y organizaciones de la sexta nacional internacional y a redes de resistencia y rebeldía a la movilización, “cada quien en su geografía, su calendario y con sus modos”. Dijo que atrás de los megaproyectos que propone el gobierno federal “se esconde la muerte” y con esto se busca “destruir todo un territorio”, así como el aire, el agua, la tierra y las personas.

Con los megaproyectos “la bestia se zampa de un bocado pueblos enteros, montañas y valles, ríos y lagunas, hombres, mujeres” y así una vez culminada su destrucción avanza hacia otros puntos donde hace “lo mismo”. Así, la “bestia capitalista” que “se esconde detrás de los megaproyectos tiene su maña, su mentira, su trampa para convencer”.

Además, desprecia a los pueblos originarios, como lo hace con la misma Madre Tierra. El reto es directo y puede terminar muy mal.

 

jasaicamacho@yahoo.com
Twitter: @soycamachojuan

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