Opinión


Faldapantalón

Faldapantalón | La Crónica de Hoy

Esta semana seguramente escuchaste muchas Opiniones sobre la decisión de permitir que las y los alumnos de educación básica elijan si usan falda o pantalón en su uniforme escolar.

Si bien esta medida obedece a una búsqueda de la equidad, quisiera que diéramos un paso atrás y recordáramos nuestra infancia.

En mi primaria, por ejemplo, era más o menos común que las niñas recurrieran a una técnica conocida como "faltapantalón", que no era otra cosa que cargar un pans en la mochila para usarlo durante el recreo y a la salida.

En esta actividad, que según sé, era y sigue siendo relativamente común, no había temas de género ni discursos sobre identidades -que ahora son la nueva bandera de quienes afirman que la equidad es un sinsentido-; únicamente motivaba el legítimo derecho de estar lista para disfrutar del recreo y el tiempo que pasaba entre que terminaban las clases y llegaban los padres.

Visto así, parece un ajuste menor, incluso retardado, un remanente del siglo pasado que persistía, pese a que casi nos acabamos las dos primeras décadas del siglo XXI, pero tras leer diversas opiniones, me queda claro que éste ha sido un gran paso que permitirá visibilizar justo esos roles de género que nos han impedido desarrollarnos plenamente y que servirá de base para "normalizar" lo que debería ser tan común como el aire: que los hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y que no hay tradición, costumbre o concepto que deba impedir su cumplimiento.

Este tema de la vestimenta y el aspecto en el entorno escolar ha dado de qué hablar en los últimos años.

En el tema del largo del cabello, por poner un ejemplo, ya en 2015 la Suprema Corte de Justicia de la Nación había fallado a favor del alumno -de pelo largo-, a quien se le había negado el acceso al plantel.

Si bien este caso marcó un precedente, en ese momento lo que reconoció la Suprema Corte fue el derecho a la educación y el que asiste al menor para que las decisiones que los impactan sean tomadas con su interés superior en mente, por lo que el negarle la entrada a la escuela por un tema estético o disciplinario no es suficiente para no recibir instrucción académica.

Más recientemente -a principios del mes pasado, de hecho-, un estudiante de secundaria obtuvo un amparo "contra medida disciplinaria basada en patrones estéticos", luego de que las autoridades escolares no pudieron justificar ante el juez la razón por la que establecen un corte de cabello y su impacto en la enseñanza.

La denuncia del padre del menor fue por discriminación a partir de patrones estéticos, pero esta vez la decisión judicial fue que» al no existir una justificación oficial, la medida disciplinaria limita el derecho al libre desarrollo de la personalidad de los menores, lo que representa un gran avance en cuatro años.

Ahora, el argumento legal puntualiza sobre la facultad que tenemos cada una y cada uno de nosotros para elegir nuestro plan de vida y actuar conforme a nuestros ideales, sin atender a un modelo de virtud ni a un f n perfeccionista, y siendo el único límite los derechos de los otros.

Y antes de que esgriman que los menores están construyendo su personalidad - por lo que necesitan modelos y reglas-, está demostrado el benefició que tiene el permitir que tomen decisiones sobre aquello que les gusta o que les hace sentir más cómodos, o que les permite aceptar la imagen que el espejo les devuelve.

Pero insisto, antes de entrar en debates sobre la construcción de la identidad, te invito a observar a tu alrededor: que una niña o un niño use falda o pantalón no los determina como hombres ni como mujeres persé, sólo los hace personas capaces de decidir sobre su vestimenta para sentirse cómodas, tanto con su ropa como con su entorno y su propio cuerpo.

Y eso, es un derecho.

* Coordinadora del Grupo Parlamentarios del Partido del Trabajo, en la I Legislatura del Congreso de la Ciudad de México

 

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