Cultura


Fallece Adolfo Mexiac, de los últimos exponentes del Taller de Gráfica Popular

Con uno de sus grabados, “le dio rostro al movimiento del 68”: Eko. Están desapareciendo los artistas de toda una generación, dice James Olés. El arte era su medicina: Joel Rendón

Fallece Adolfo Mexiac, de los últimos exponentes del Taller de Gráfica Popular | La Crónica de Hoy

Adolfo Mexiac falleció a los 92 años en Cuernavaca, Morelos.

El artista mexicano Adolfo Mexiac (1927–2019), uno de los últimos representantes del Taller de Gráfica Popular (TGP) y quien dio identidad al movimiento estudiantil de 1968, falleció a los 92 años de edad la noche del sábado a causa de problemas del corazón, en Cuernavaca, Morelos.

Discípulo de José Chávez Morado, Leopoldo Méndez y Pablo O’Higgins, Mexiac nació en Cuto de la Esperanza, Michoacán, donde se dedicó al campo mientras cursaba sus estudios de educación básica. Posteriormente, ingresó a la Escuela Popular de Bellas Artes de Morelia.

Gracias a la gran aceptación de su trabajo decidió mudarse a la Ciudad de México en 1947 para continuar su formación en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, y en la Escuela de las Artes del Libro.

En esas instituciones, Mexiac conoció a José Chávez Morado, así como al grabador Ignacio Aguirre y al pintor Pablo O’Higgins, quienes lo sumergirían en el Taller de Gráfica Popular (TGP).

En dicho movimiento artístico, Adolfo permaneció de 1950 a 1960, tiempo en el que creó sus obras emblemáticas, es el caso del grabado Libertad de expresión, empleado por estudiantes mexicanos y franceses en los movimientos de 1968 y en Estados Unidos por campesinos encabezados por el activista César Chávez.

Fue miembro de la Academia de Artes y del Salón de la Plástica Mexicana. Trabajó en el Instituto Nacional Indigenista de 1953 a 1960, gracias a la invitación que le extendió Alberto Beltrán. Ahí realizó material didáctico para comunidades indígenas en colaboración con los escritores Fernando Benítez, Juan Rulfo, Alí Chumacero y Ricardo Garibay.

Después del TGP, Mexiac continuó haciendo grabados pero también dedicó tiempo al caballete y a los murales. Por ejemplo, realizó el mural Pasado, presente, futuro (1964) en el Centro Coordinador Indigenista de Tlapa, Guerrero; Las constituciones de México (1981), en el Palacio Legislativo de San Lázaro, y Autonomía Universitaria (1986-1987).

Fue merecedor de reconocimientos en México, Cuba, República Checa, Bulgaria y Austria. Su obra forma parte de colecciones como las del Victoria and Albert Museum, en Londres. El gobierno del estado de Colima, en el Centro Cultural Mexiac, resguarda el Archivo Gráfico Mexiac y una exposición permanente de su obra.

ADIÓS A UNA GENERACIÓN. El caricaturista Eko señaló en entrevista que la obra icónica de Adolfo Mexiac es el grabado Libertad de expresión.

“Le dio rostro al movimiento del 68, ese grabado en madera, esa xilografía del campesino, del mexicano con unas brutales cadenas callándolo es un ícono que le dio identidad al movimiento de 1968. Considero que esa obra es suficiente para alcanzar un lugar importantísimo en el mundo del arte”, indicó.

Eko detalla que sin ese ícono, tal y como sucedió con otro movimientos populares, la lucha hubiera quedado desdibujada. “Esos movimientos tienen rostro gracias a la obra de los grandes artistas y es una gran pérdida para nosotros y más pérdida que el maestro Mexiac haya sido ignorado durante todas estas décadas”, expresó.

James Olés, especialista en arte moderno, recordó que hace varios años trabajó con Adolfo Mexiac una exposición sobre el Taller de Gráfica Popular en la colección de la Academia de Artes.

“Lo conocí y era un ser generoso. La muerte de Toledo y ahora de Mexiac nos recuerda que están desapareciendo todos los de una generación. Mexiac recordaba hechos de los años 40 del siglo pasado y eso ya es casi imposible de encontrar, era el último de los grandes del Taller de Gráfica Popular”, señaló.

En una de las conversaciones que mantuvo Olés con el artista fue cuando le confesó que usaba linóleo para hacer grabados cuando tenía que hacer algo muy rápido.

“El linóleo es una materia industrial fría y me dijo que no era de mucha emoción. Cuando él quería hacer algo desde su corazón como artista usaba la madera, la xilografía, porque es más orgánica. Era un hombre muy sensible en el sentido de pensar las materias”.

El grabador Joel Rendón también lamentó la muerte de Mexiac.

“Estudié en la Escuela Nacional de Artes Plásticas  y ahí sí se le daba un lugar a su trabajo, él ya no daba clases cuando yo cursé pero lo conocí primero a través de su obra y después ofrecimos una conferencia juntos en Aguascalientes sobre José Guadalupe Posada, en 2013, y él decía que un tiempo se había sentido muy enfermo pero gracias a que pudo realizar una obra, sus autorretratos, se sentía muy vigoroso. Para Mexiac el arte era su medicina”.

El artista Demián Flores comentó que Mexiac fue para toda una generación de creadores ejemplo de la gráfica como un arte de resistencia y a favor de la democratización de la imagen.

“Fue una artista activo en los años 50 del siglo pasado en el Taller de Gráfica Popular, trabajó de manera colectiva imprimiendo y distribuyendo carteles, panfletos y hojas volantes sin numerar ni firmar, cuestionando al mercado del arte y la autoría”.

Comentarios:

Destacado:

LO MÁS LEÍDO

+ -