Metrópoli


Falta control en aduanas de reclusorios, admite Hazael Ruíz

El subsecretario del Sistema Penitenciario asegura que están detectando a destiempo el ingreso de celulares. Dice que los aparatos inhibidores de llamadas no están sirviendo; culpa a una antena repetidora de una telefónica.

Falta control en aduanas de reclusorios, admite Hazael Ruíz | La Crónica de Hoy

Hazael Ruíz, subsecretario del Sistema Penitenciario de la CDMX (recuadro) admitió ayer que hay serios problemas sobre el uso de celulares en los reclusorios de la Ciudad de México. CUARTOSCURO

Hazael Ruíz, subsecretario del Sistema Penitenciario de la Ciudad de México, admitió ayer que hay serios problemas sobre el uso de celulares en reclusorios. 

En una mesa de trabajo con diputados del Congreso capitalino, el funcionario reconoció que están incautando celulares cuando ya los tienen los reclusos en sus celdas y no en la aduana.

Incluso contó a los legisladores que por ese motivo sus superiores le han llamado la atención. 

“En una ocasión me llamaron la atención porque salieron 7 mil llamadas (de extorsión), de un mismo celular”. 

Hazael Ruiz explicó que hay fallas técnicas de los inhibidores de llamadas de celulares en los alrededores de los penales; incluso refirió que hay algunas situaciones absurdas como que “frente al penal de Santa Martha Acatitla hay una antena repetidora de una compañía de celulares.

“Los expertos me explicaron que no existe ningún inhibidor que pueda bloquear las llamadas que emite dicha antena”.

En enero pasado, Crónica recorrió los reclusorios Oriente, Santa Martha, Norte (CDMX) y el de Barrientos (Edomex). En ellos la constante fue que los celulares son parte de la vida habitual de los reos.

Siguen usándose y en algunos casos sirven para contactar al exterior en “negocios” que podrían considerarse limpios, no forzosamente delictivos, aunque clandestinos (sin aviso a la autoridad penitenciaria). 

Un exreo explicó que hay catálogos que circulan en los reclusorios y que, además, un tamaño extremadamente pequeño no es indispensable.  Los aparatos pueden ser introducidos en “huevito”, un envoltorio de unos 20 centímetros de alto que previo pago a los custodios es introducido al penal sin revisión. Claro, cabe un celular, pero también drogas, partes de armas, lo que allí quepa.

Beto estuvo en el reclusorio Oriente por casi tres años, por robar una gasolinera, y comentó  que dentro de estos penales no existe la clandestinidad, la compraventa de aparatos es al aire libre. 

“Había de todo, ni siquiera lo tenías que pedir a tus compas de afuera, ahí el negocio está muy movido, tenían hasta catálogo de  cuales equipos tienen para venderte, desde un teléfono chafa de 200 pesos de plástico hasta un Iphone”.

OPOSICIÓN. En la Mesa de Trabajo con los diputados locales de la Comisión de Seguridad, diputados de oposición como Jorge Gaviño, del PR,D y Federico Döring, del PAN, le reclamaron a Hazael Ruíz que no ha habido consecuencias reales, ni administrativas ni penales, por la fuga del operador financiero del Chapo Guzmán, Víctor Manuel Félix Beltrán, del  Reclusorio Sur.

“No corrió a nadie de su gente… Las personas que corrieron son de bajo nivel… Fueron chivos expiatorios… Es un insulto a la inteligencia de los legisladores”, le dijo el diputado Döring.

En respuesta Ruíz indicó que la federación no ha estado dispuesta a reubicar a los reos de alta peligrosidad.

 “A pesar de que la ONU recomienda que en un centro penitenciario debe haber una relación de un cuidador por cada 10 reclusos, en el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente, la relación es de 1 a 75…estamos sobrepasados”.

Aprovechó para proponer una iniciativa para incluir el tono de voz de los internos, como uno de los datos biométricos, para inhibir el delito de extorsión.

LOS REGRESAN. Hazael Ruiz informó que de más de 300 internos enviados a centros penitenciarios de alta seguridad, 118 han sido regresados a penales capitalinos.

“Han regresado... o por amparos o calificarlos de no legales los traslados. Los jueces consideran que no se tienen los requisitos, es decir, que no se acredita la peligrosidad de estas personas”, señaló el funcionario, al término del encuentro, donde fue cuestionado.

Ruiz Ortega señaló que las solicitudes de traslado a centros de máxima seguridad son permanentes y varían, dependiendo también del número de ingresos.

“Son permanentes, en una semana puedo hacer 15 solicitudes, en un mes, es de manera permanente”, abundó.

En octubre, la Secretaría de Gobierno reportó que se habían trasladado a 332 internos de alta peligrosidad a penales federales.

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