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Falta de camas, causa importante de mortalidad por COVID en México

La escasez de unidades de cuidados intensivos y hacinación en hospitales causó un número importante de decesos, señala estudio del “Salvador Zubirán”, publicado en PlosOne

Falta de camas, causa importante de mortalidad por COVID en México | La Crónica de Hoy

La información sugiere que los hospitales han sido rebasados en su capacidad de atención a enfermos graves (Cuartoscuro)

Un estudio de investigadores del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán advierte que la mortalidad hospitalaria por COVID debido a la falta de camas y el ingreso de pacientes a unidades de cuidados intensivos, debería de ser uno de los factores que incidencia, junto con las comorbilidades y las desigualdades sociales que imperan en México. 

El estudio “In-hospital mortality from severe COVID-19 in a tertiary care center in Mexico City; causes of death, risk factors and the impact of hospital saturation” (Mortalidad intrahospitalaria por COVID-19 grave en un centro de tercer nivel de atención de la Ciudad de México; causas de muerte, factores de riesgo e impacto de la saturación hospitalaria) fue publicado recientemente en la revista científica PlosOne.

El artículo científico reporta que los investigadores hallaron una mortalidad hospitalaria y en unidades de cuidados intensivos (UCI) similar, así como factores de riesgo de mortalidad, en comparación con informes anteriores. Sin embargo, el 45 por ciento de los pacientes que no sobrevivieron justificaron su ingreso en UCI, pero no recibieron atención en ventilación mecánica invasiva (VMI) debido a la falta de disponibilidad de camas en estas unidades de cuidados intensivos

“Además, la tasa de mortalidad a lo largo del tiempo se debió principalmente a la disponibilidad de camas en las unidades de cuidados intensivos, lo que sugiere indirectamente que el hacinamiento fue uno de los principales factores que contribuyeron a la mortalidad hospitalaria”. 

El estudio tomó registro de pacientes adultos hospitalizados con neumonía grave confirmada por COVID-19 en un centro de referencia de SARS-CoV-2 en la Ciudad de México, del 26 de febrero al hasta 5 de junio de 2020. Fueron ingresados un total de 800 pacientes con diagnóstico confirmado, la edad media fue de 51 años, el 61% eran hombres, el 85% eran obesos o tenían sobrepeso, el 30% tenían hipertensión y el 26% diabetes tipo 2. 

De esos 800, 559 se recuperaron (69,9%) y 241 fallecieron (30,1%). Entre los sobrevivientes, 101 (18%) recibieron ventilación mecánica invasiva (VMI) y 458 (82%) fueron manejados fuera de la unidad de cuidados intensivos (UCI); la mortalidad en UCI fue del 49%. “De los no supervivientes, el 45,6% (110) no recibió apoyo completo debido a la falta de disponibilidad de camas en la UCI”. Esto significaría que en el centro hospitalario de tercer nivel donde se llevó a cabo el estudio, y aún con la reconversión hospitalaria, no tuvo camas suficientes en unidades de cuidados intensivos en un periodo en el aún no se registraba el pico máximo de casos, que fue en diciembre. 

El estudio concluye que además de los factores socioeconómicos como mayores tasas de pobreza, alto uso del transporte público, falta de seguro médico, bajo nivel de educación formal, así como el hacinamiento en la vivienda (…) altas tasas de hipertensión, diabetes tipo 2 y obesidad... “los factores asociados al sistema de atención de la salud, en particular las altas necesidades de camas de la unidad de cuidados intensivos  notificadas durante esta pandemia, podrían tener un papel fundamental en la mortalidad hospitalaria”.

Los científicos recuerdan que durante la pandemia, México tuvo disponibilidad de camas en UCI 1.5 por cada 100 mil habitantes, lo que representa la mitad de las inicialmente contempladas en China, alrededor del 10% de las de Italia y entre el 0,04% y el 0,05% de la capacidad total de Alemania y EU, respectivamente. 

“Aunque desafortunado, este análisis revela un problema del que no se habla en los países de recursos limitados con respecto a la disponibilidad de suministros para manejar desafíos de atención médica como la pandemia del SARS-CoV-2”. Además de los factores socioeconómicos señalados, enfatizan, se puede agregar “la situación alarmante de hacinamiento en los departamentos de emergencia / áreas de cuidados críticos y su impacto en los resultados de los pacientes. Comprender y reconocer este inconveniente podría ayudar a pronosticar y prepararse para las necesidades futuras (particularmente debido a la meseta prolongada que se prevé en este país)” [meseta que habría alcanzado su máximo punto en diciembre y enero].

 

 

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