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Fernández y AMLO, los tontos útiles que necesitaba Ortega, un texto de Fran Ruiz

¿Por qué en vez de rechazar no condenan la persecución de opositores nicaragüenses? ¿Tienen diferente vara de medir Fernández y López Obrador si el opresor es de izquierda (como ellos) o es de derecha?

Fernández y AMLO, los tontos útiles que necesitaba Ortega, un texto de Fran Ruiz | La Crónica de Hoy

Daniel Ortega, en una imagen de archivo (EFE).

 

El comunicado conjunto de Argentina y México en defensa de la no intervención en Nicaragua, para justificar la negativa a sumarse al grueso de países de la OEA que condenó la ola represora de Daniel Ortega, debería ser estudiado en las facultades de Ciencias Políticas de América Latina, en el capítulo dedicado a la infamia.

El comunicado de ambos gobiernos consta de tres párrafos que juntos conforman un texto lamentable y descorazonador para los que denuncian el hundimiento de Nicaragua en otra dictadura como la de Anastasio Somoza, pero ahora de la mano del “revolucionario” Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

El primer párrafo del comunicado es un ejercicio de autoconvencimiento para tener la conciencia tranquila. Subraya el compromiso de ambos gobiernos con el “respeto y la promoción de los derechos humanos”. Y qué mejor prueba del descargo de remordimiento que expresar “preocupación” por la detención de figuras políticas en Nicaragua. A fin de cuentas, recuerdan los redactores del texto, “hemos sido testigos en varios países de la región, de casos inadmisibles de persecución política” en el pasado.

Hasta aquí todo bien y lo esperado de dos mandatarios -el argentino Alberto Fernández y el mexicano Andrés Manuel López Obrador- que llegaron al poder con la bandera de la justicia social y el trauma de las dictaduras criminales de los militares fascistas financiados por Estados Unidos en el siglo XX.

Pero la cosa empieza a chirriar en la última línea de este primer párrafo y que reza así: “Rechazamos esta conducta”. 

 

De todas las palabras en el manual de eufemismos políticos escogieron las más decepcionantes: “rechazar esta conducta”, para no decir “condenar la represión”, como sí dijeron casi todos los países del hemisferio. 

 

Y todo esto nos lleva a varias preguntas, que lamentablemente nadie de ambos gobiernos va a responder:

Si el comunicado menciona que el caso de los opositores nicaragüenses recuerda a los “inadmisibles casos de persecución política” del tenebroso historial latinoamericano, y si ambos mandatarios condenaron y lucharon toda su vida para erradicar la lacra del autoritarismo impune ¿por qué en vez de rechazar no condenan la persecución de opositores nicaragüenses? ¿Acaso no condenaron hace tres años el encarcelamiento de Lula da Silva, indefenso ante la conspiración del presidente Jair Bolsonaro y un juez que traicionó su independencia? ¿Tienen diferente vara de medir Fernández y López Obrador si el opresor es de izquierda (como ellos) o es de derecha?

Pero lo peor del comunicado está por llegar. Dice así:

 

“No estamos de acuerdo con los países que, lejos de apoyar el normal desarrollo de las instituciones democráticas, dejan de lado el principio de no intervención en asuntos internos y que prejuzgan indebidamente el desarrollo de procesos electorales”.

Lo han leído bien. Los gobiernos de Argentina y México creen que lo que ocurre actualmente en Nicaragua es “el normal desarrollo de las instituciones democráticas” y se dan el lujo de reprochar al grueso de países de la OEA por “prejuzgar indebidamente” una campaña electoral. 

¿En serio López Obrador y Fernández creen que el arresto masivo de opositores en Nicaragua es “el normal desarrollo de las instituciones democráticas”, como dice el comunicado? ¿Disparar a matar contra manifestantes -en Nicaragua van más de 320 abatidos desde 2018- como hacen los golpistas birmanos contra los activistas prodemocracia es un asunto interno de Birmania, como defiende China?

 

Lamentablemente, esto es justo lo que necesitaba oìr Ortega, antes de rematar a todo rival para perpetuarse en el poder, como digno hijo putativo del dictador Somoza: que los líderes de dos de las naciones principales latinoamericanas, el mexicano López Obrador y el argentino Fernández salgan ahora a en su defensa y actúen de sus tontos útiles. Sólo falta que ambos viajen pronto a Managua para hacerse una “foto de camaradas” con Ortega, como la que se hizo recientemente el presidente ruso, Vládimir Putin, con el dictador Alexandr Lukashenko, en plena ola represora contra la población bielorrusa.

Quien antepone el derecho a la no injerencia al derecho a defender a los ciudadanos, que reflexione sobre los 18 años que pasó Nelson Mandela en una celda solitaria, porque Estados Unidos y Gran Bretaña decidieron que era más importante el derecho a la no injerencia -y al lucrativo comercio con el régimen de Apartheid sudafricano- que el derecho de un hombre negro a pedir algo tan básico como que su pueblo deje de ser esclavizado por la minoría blanca.

fransink76@gmail.com

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