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Fiestas Semáforo, nuevo tipo de reventones hard en la CDMX

Los asistentes, en su mayoría jóvenes de 16 a 20 años, están dispuestos a todo: desde drogarse hasta tener sexo en público. Los jóvenes llevan brazaletes de colores que indican hasta dónde están dispuestos a llegar.

Fiestas Semáforo, nuevo tipo de reventones hard en la CDMX  | La Crónica de Hoy

Las fiestas inician desde las 7 p.m., hasta pasada la medianoche.

Pasan los años y en la Ciudad de México las Fiestas Semáforo y swingers se han vuelto “más salvajes que nunca”: drogas, alcohol y sexo sin protección y con desconocidos. 

A no más de 200 metros detrás de la estación del Metro Balbuena, en la alcaldía de Venustiano Carranza, Mariano, de 19 años, entró a un inmueble de la Calle 11 —donde una vez al mes se hacen Fiestas Semáforo—con la intención de conocer a una chica y tener relaciones sexuales.

Ya adentro de la fiesta, donde la mayor parte de los asistentes porta pulseras de colores, y luego de unos cuantos perreos “hasta el piso”, cervezas, pasones de mariguana y humo, logró ubicar a su conquista. No le quitó más de 20 minutos para dar el siguiente paso: la orilló a una barda, en una zona no oscura y alejada de la pista de baile, y comenzó a tener relaciones.

Nadie se asombró. Para los asistentes es algo normal, que pasa en este tipo de fiestas. Y después se observó a otras parejas haciendo lo mismo en el baño o detrás del escenario. No hay pudor ni pena.   

Crónica comprobó que este tipo de reuniones son peligrosas porque en ellas los asistentes, en su mayoría jóvenes de 16 a 20 años, están dispuestos a todo, desde tener sexo hasta drogarse, todo en público.

Incluso llevan brazaletes de colores que indican hasta dónde están dispuestos a llegar.

En visitas por bares, antros y salones de fiesta, de las alcaldías Cuauhtémoc y Venustiano Carranza, donde se realizan estas prácticas, se comprobó cómo hay muchos jóvenes, en su mayoría hombres, que buscan tener relaciones sexuales.

Tal es el caso de Rodrigo y Nayeli, quienes asisten a estas reuniones que se realizan en algunos puntos de la ciudad.

“Aquí en Balbuena se organiza una, desde las 7 hasta la medianoche, hay tres opciones con las cuales puedes entrar, la pulsera roja significa que sólo vas divertirte, no buscas nada, la pulsera amarilla significa que pueden cortejarte y preguntarte si quieren ir a otro sitio y la pulsera verde quiere decir que estás dispuesto a todo lo que te ofrezcan”, comentó Rodrigo.

Al asistir a dicho salón se puede observar parejas y personas de toda clase, jóvenes y adultos. Nada es a la fuerza, todo es voluntario, te informan al entrar y pagar un cover de 100 pesos.

Además en este sitio se venden bebidas alcohólicas y al fondo una tornamesa con un DJ que va amenizando la velada.

“Hay de todo, los que se la pasan tranquilos, los que solo van a buscar pareja, es muy común ver a chicos que también metan algunas cosas que no te venden aquí como poopers (droga para que el sexo sea más placentero), tachas y hasta cocaína, pero nadie puede obligarte, por eso muchos también se cuidan de que no metan nada a las bebidas si es que no buscas nada de eso”, comentó el joven de 20 años.

También en el Centro de la Ciudad es muy común esta práctica, en especial en bares y antros de la Zona Rosa donde, a pesar de que los sitios no te ofrecen la pulsera, la gente lleva una o van del color determinado para lo que buscan.

En el centro nocturno Riko ubicado sobre Londres en la colonia Juárez las filas de gente rodean la manzana por querer entrar pues el lugar logrado fama de conseguir pareja muy fácilmente.

“Debes estar más al pendiente de quién sí y quién no lleva pulsera o va con los colores, porque muchos otros sólo van a bailar”, explicó Jozabed otro joven que asiste a estos eventos.

Incluso al verificar este antro se han registrado casos de asistentes al lugar que tratan de atraerte sólo para robarte el celular y la cartera.

“Me pasó hace un par de días, entré con mis amigos bailando y todo y una morra me empezó a bailar y sin darme cuenta, me quede sin teléfono; reclamé en el bar pero me dijeron que ellos no se hacen responsables de objetos perdidos en el sitio”, comentó el joven de 19 años de edad.

Al Taller, otro bar de Zona Rosa que tiene su Noche Swinger, puedes entrar en pareja, y dependiendo el color de la pulsera determinará si pueden cambiar de compañero o no.

“Nos gusta, pero te arriesgas a mucho, debes ver bien con quien estás cambiando y tu pareja debe estar de acuerdo en dos cosas por lo menos, que a ambos nos gusten las otras dos personas y que usarán condón si es que irán a un motel o a otro lugar para tener relaciones sexuales “, dijeron Enrique y Gustavo pareja que asistió al lugar ubicado en la calle de florencia.

RIESGOS. David es un joven de 24 años que hace tres años asistió a una de estas reuniones en Zona Rosa. Contó a Crónica su testimonio sobre una de estas fiestas y su experiencia.

“Fui con mis amigas a un bar llamado la Gaita Pussy no era mi primera fiesta pero me atreví a ponerme la pulsera verde, había terminado con mi novio y quería buscar diversión, y me puse loco, consumí poopers y un chico que ya llevaba bailando conmigo desde que llegué me invitó al baño y entre las drogas y los poopers pues no fui consciente de pedirle que se pusiera condón, sientes más a la hora del sexo que si no los consumieras; pero pasó el tiempo, unos tres meses aproximadamente, y regresé con mi pareja y fuimos a hacernos una revisión de ETS y ese día me detectaron Virus del Papiloma Humano y gonorrea; no lo asimilas e incluso hasta te sientes culpable por no haberme protegido”, explicó el joven.

El médico Olallo Robledo quién laboró en la Clínica Condesa especializada en Enfermedades de Transmisión Sexual comentó que la historia de David es muy común entre los jóvenes, pues muchos al estar consumiendo drogas o alcohol pierden la noción y ocasiona que no se protejan.

“Ya no hablamos de desinformación, hablamos de que muchos no son responsables a la hora de tener relaciones, no está mal ir de fiesta y buscar a alguien con quien pasar la noche, lo que está mal es que no se cuiden y muchos no se hacen revisiones y contagian a más personas sin saberlo”, explicó el médico.

El especialista afirma que 8 de cada 10 personas que tienen VPH no lo sabe, ocasionando más contagios si no se usa protección.

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