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Fracasa la Cumbre del Clima de Madrid

Pese a los dos días extra que se dieron para lograr un acuerdo y los incendios que asolan Brasil y Australia, ambos países encabezaron con Estados Unidos el veto a la creación de un mercado global de carbono

Fracasa la Cumbre del Clima de Madrid | La Crónica de Hoy

Nuevo fracaso de la humanidad en la reducción de la emisión de los gases contaminantes que producimos, pese al clamor de la comunidad científica de que estamos acercándonos al punto de no retorno.

La cumbre de cambio climático (COP25) terminó ayer en Madrid sin acuerdo final, a pesar de las interminables reuniones de negociación e incluso de la extensión suplementaria del encuentro por casi 48 horas. Al igual que ocurrió en la pasada cumbre de Katowice, en Polonia, la Cumbre del Clima organizada por Chile (aunque trasladada en tiempo récord a la capital de España, tras la falta de seguridad en Santiago por la revuelta ciudadana) no logró sacar adelante el ansiado mercado de dióxido de carbono.

El desarrollo de este mecanismo de intercambio de derechos de emisiones —creado en Costa Rica para que países contaminantes financien sus reservas naturales a cambio de sus cupos de dióxido de carbono—, ya se atascó hace un año en la Cumbre del Clima que se celebró en Katowice (Polonia) y se decidió que sería en esta COP25 donde se resolvería.

Pero las diferencias entre los países en esta negociación han sido tan grandes que, de nuevo, no se ha podido llegar a un pacto en Madrid. El tramo final de la negociación lo protagonizó Brasil y las maniobras obstruccionistas del delegado enviado por el presidente Jair Bolsonaro, en el ojo del huracán desde que se desató la ola de incendios en la selva amazónica, gracias a su apoyo a ganaderos, madereros, mineros y agricultores que depredan el pulmón del planeta.

Desgraciadamente, presidentes que mostraron al mundo su indiferencia ante devastadores incendios en sus respectivos países, como Donald Trump, el australiano ­Scott Morrison, y el señalado Bolsonaro, están detrás de este nuevo fracaso en el combate al cambio climático, cuya conclusión final es la esperanza de que a la tercera sea la vencida y el mercado de carbono logre aprobarse en la próxima cumbre del clima (COP26), a celebrarse en Glasgow, Escocia.

Otros países muy contaminantes, como China, India y Japón, o con un doble rasero en política medioambiental, como Canadá, se negaron a aumentar su ambición climática con nuevos planes de reducción de gases contaminantes en 2020, y sostienen, atendiendo a la letra pequeña del acuerdo de Paris, que la obligación de revisar los planes al alza la pueden demorar hasta el 2023. En respuesta, la Unión Europea replicó que hacía falta ir más allá del acuerdo de París, dadas las evidencias cada vez más alarmantes del calentamiento.

Decepción. El secretario general de la ONU, António Guterres, declaró al término de la cumbre COP25  que “la comunidad internacional ha perdido una oportunidad importante de mostrar una mayor ambición en mitigación, adaptación y finanzas para afrontar la crisis climática”.

Por su parte, la presidenta de la COP25, la chilena Carolina Schmidt declaró en la clausura de la cumbre: “Hoy los países hemos quedado en deuda con el planeta. El mundo nos está mirando y espera soluciones concretas de nuestra parte. Por lo mismo, hoy no estamos satisfechos. Los acuerdos alcanzados no son suficientes para afrontar con sentido de urgencia la crisis del cambio climático”.

 

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