Metrópoli


“Fue difícil abrirse camino en el Metro, pero lo conseguimos”

Maricela Nolasco: primera taquillera del metro. Cuenta a Crónica sus vivencias en el STC, desde que la contrataron como técnica, hasta su lucha para conseguir derechos laborales.

“Fue difícil abrirse camino en el Metro, pero lo conseguimos” | La Crónica de Hoy

Maricela recuerda que los primeros boletos llegaron desde Francia y eran color naranja; la gente se peleaba por conseguir uno.

Maricela Nolasco es una de las cientos de taquilleras del Metro. Su orgullo, cuenta en entrevista con Crónica, no fue ser la pionera o fundadora de este Sistema de Transporte, sino formar parte del grupo de mujeres que logró cambios radicales en la vida laboral de su género.

Dice que cuando comenzó el servicio, en septiembre de 1969, todas las taquilleras fueron contratadas como técnicas, sin prestaciones y con un salario menor al de los hombres; además, no contaban con instalaciones básicas y apropiadas para ellas, como un baño o vestidores.

“Eso sí me enorgullece y le agradecemos a nuestro amado Metro”, comenta jactanciosa. Y agrega: “Soy del primer grupo de mujeres trabajadoras del Metro que conseguimos prestaciones, guarderías y equipo adecuado para ­desempeñar nuestro trabajo, como un interfon, casa de seguridad, tableros de mando, cajón, instalación eléctrica, cosas elementales pero que no teníamos”.

Sentada en una silla de la Jefatura de Estación del Metro Insurgentes, Maricela recuerda los primeros días de operación del “gusano naranja”: “Las plantillas de boletos eran de papel muy bueno, irrompible, y las primeras ediciones venían de Francia”.

Recuerda que eran color naranja y que muchos capitalinos se peleaban por ser los primeros en comprar uno, por tan solo un peso.

Luego, narra, el sistema puso a la venta planillas que contenían cinco boletos, que eran de un color distinto al boleto unitario, para diferenciar su costo. De 1986 a diciembre de 1995, el organismo sacó a la venta el tan cotizado Abono de transporte, el cual era un boleto especial único, que permitía el acceso al servicio cuantas veces fuera necesario por el mismo costo.

Maricela cuenta su historia de cómo buscó trabajo siendo una menor de edad, allá por 1968.

Vivió machismo; es más, cuando quiso ser contratada le dijeron que si quería laborar en el STC, tenía que ir a tomar cafés de vez en cuando con el jefe. Eso la hizo sentirse incomoda. Pese a ello, tuvo que esperar a cumplir la mayoría de edad para entrar formalmente a trabajar.

“Mi primera entrevista me impresionó mucho, porque me preguntaron si estaba dispuesta a tomar café y para mí eso no era algo importante para el trabajo y me dio miedo, preferí regresar a casa y terminar la secundaria”, explicó la mujer.

Con el tiempo ella, junto a muchas de sus compañeras, se dio cuenta que hacían falta muchas cosas, en especial baños y basificaciones, que sólo los hombres tenían y fue ahí donde junto a 80 mujeres más se unió para comenzar a exigir sus derechos.

“Me siento orgullosa de poder contar mis experiencias cuando inicie esta apertura sin una idea original de a donde queríamos llegar, pero si estamos inmersas en un movimiento político en el que las mujeres no eran claves para ciertos trabajos, decían que estábamos predestinadas a hacer cosas manuales a ser secretarias, edecanes, cosas más sencillas o que no le daban peso al sector femenino como seres humanos pensantes”, comentó la ex trabajadora del Metro.

A través del Sindicato de Trabajadores del STC y un gremio de varones que las apoyaron lograron conseguir cosas que incluso eran básicas para poder laborar y que gracias a esa lucha se lograron cosas históricas que ningún otro Metro en el mundo había conseguido como tener una mujer como conductora, o una inspectora en los talleres.

“Sin la publicidad de los medios, sin tener que haber recurrido a algún hecho de protesta logramos junto a nuestros compañeros conseguir lo que nos correspondía y antes no lo veía así pero actualmente veo que abrimos una puerta para que las mujeres demostramos que somos capaces de hacer las mimas cosas que los demás”, señaló Nolasco. 

BOLETOS. Maricela recordó aquellos boletos que marcaron historia y que incluso los coleccionistas siguen peleando hoy en día, como el de los mundiales de México 86, los de la UNAM y su equipo de futbol; cuando se inauguraron el resto de las líneas de la red y por supuesto el boleto, edición especial por los 20 años de Crónica.

“También nos tocó algo histórico en las taquillas, la llegada de tarjetas inteligentes, que como cada cambio fue un problema, porque nos pasaba que el equipo fallaba, o las maquinas que colocaron en las taquillas no funcionaba, entonces creo que es un proceso  que sigue tomando forma, y aunque se actualice la red dudo que desaparezcan los boletos, Metros más antiguos al nuestro siguen usándolos entonces creo que habrá taquilleras por mucho tiempo”, añadió la ex taquillera del Metro.

Por último, la mujer pidió a los usuarios ser más amables con los trabajadores, pues como taquillera le ha tocado ver como son agredidas, incluso recordó a su compañero que falleció la semana pasada en la estación San Cosme.

“El tiempo cambio, ahora la gente parece siempre estar de malas y si se retasa el servicio no es culpa de los trabajadores y mucho menos de las taquillistas, no se desquiten con nosotros, volvamos a nuestra época de valores donde el Metro se respetaba”, finalizó Maricela.

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