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General jefe de EU dialogó en secreto con China por miedo a que Trump lanzara una guerra

Un nuevo libro publicado por Bob Woodward y Robert Costa revela que Mark A. Milley, director del Estado Mayor Conjunto del país, contactó con su contraparte china antes de las elecciones y tras el asalto al capitolio.

General jefe de EU dialogó en secreto con China por miedo a que Trump lanzara una guerra | La Crónica de Hoy

Trump saluda al general Mark A. Milley en un evento en el Pentágono el 11 de septiembre de 2017 (Secretaría de Defensa de EU / Sgt. Amber I. Smith).

No, no fue durante la época en que, en 2017, el expresidente Donald Trump llamaba al dictador norcoreano “hombre cohete” y lanzaba amenazas de guerra casi cada día. No, el general Mark A. Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto del país, llamó a su equivalente chino para rebajar tensiones por miedo a que el mandatario iniciara una guerra durante los últimos meses de su presidencia.

Ocurrió dos veces: La primera, el 30 de octubre, justo antes de las elecciones presidenciales de 2020, que se temía que fueran especialmente controversiales por todas las amenazas que Trump ya había lanzado sobre que no reconocería una hipotética derrota, como efectivamente sucedió.

La segunda fue el 8 de enero, dos días después del asalto de seguidores trumpistas fanatizados al Capitolio, una de las mayores agresiones a la democracia estadunidense en toda su historia.

En ambos casos, Milley se puso en contacto con el general Li Zuocheng, del Ejército Popular de China. El alto mando estadunidense le aseguró que Estados Unidos no atacaría a China, ante el temor de que un Trump fuera de control buscara un chivo expiatorio a sus crisis internas y decidiera llevar la escalada de tensiones con Pekín más allá.

Esta información la revelan los periodistas Bob Woodward y Robert Costa en un nuevo libro titulado Peril (peligro), que narra los eventos de la transición de poder entre Trump y el actual presidente, Joe Biden, con entrevistas a más de 200 personas que vivieron de cerca esos convulsos meses en EU.

DIÁLOGO SECRETO

En la primera ocasión, Milley telefoneó a Li para negarle los rumores que corrían entre el gobierno de Pekín sobre que EU estaba preparando un ataque, en medio de grandes tensiones por el expansionismo chino en el Mar Meridional de China, que coincidieron con una retórica beligerante de Trump.

Sin embargo, el general estadunidense aseguró a su contraparte que “el gobierno de EU es estable y todo estará bien”. Según el libro, en el remoto caso de que Trump llegara a ordenar un ataque, Milley llegó a decir a Li: “Nos conocemos desde hace cinco años ya; si fuéramos a atacar, le llamaré con tiempo. No sería una sorpresa”. El general chino le creyó y las aguas se calmaron.

En la segunda llamada, Milley tuvo que tranquilizar a China de nuevo sobre la estabilidad del país ante la crisis por el asalto violento al Capitolio. “Estamos estables al 100 por ciento. Todo está bien, pero a veces la democracia es un poco torpe”, dijo el general a su homólogo. Sin embargo, el libro apunta que en esa ocasión Li no quedó tan convencido, tras haber visto por televisión lo mismo que todo el mundo.

“DECLIVE MENTAL” Y ARMAS NUCLEARES

En ambas ocasiones, Milley no explicó a Trump las llamadas con el general chino, aseguran los periodistas, aunque fue el expresidente personalmente quien le eligió para liderar el Estado Mayor Conjunto en 2018. El libro explica que el general estadunidense creía que Trump había sufrido un “declive mental”, describe el diario The Washington Post.

Esto lo habría confesado a la líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, en una llamada telefónica también el 8 de enero. Ambos estuvieron de acuerdo en que el presidente no era estable, según una transcripción obtenida por el Post, que es parte del material para la preparación del libro.

En el mismo sentido de considerar a Trump inestable y no en sus cinto sentidos mentalmente, el libro también asegura que Milley convocó una reunión con altos cargos del departamento de Defensa para revisar los procedimientos establecidos para lanzar un ataque nuclear.

El argumento es que el presidente por si solo puede dar la orden según el código actual, para lo que propuso que, si Trump buscaba lanzar un ataque, él mismo tendría que aprobarlo. Los periodistas rematan que Milley miró a sus altos cargos a los ojos y les pidió que confirmaran que le habían entendido, en algo que consideró un “juramento”.

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