Cultura


“Gilberto Aceves fue un artista muy completo y un gran maestro”

Gilberto Aceves Navarro falleció la noche del domingo a los 88 años y hoy recibirá un homenaje en el Palacio de Bellas Artes. Siempre fue absolutamente positivo en su quehacer artístico y conservó ese gusto hasta la muerte”, añade Manuel Felguérez.

“Gilberto Aceves fue un artista muy completo y un gran maestro” | La Crónica de Hoy

Gilberto Aceves Navarro (1931 - 2019) durante la exposición que inauguró en julio en el Museo de la Ciudad de México.

El transgresor del dibujo, el formador de artistas y el amigo que siempre fue coherente en su arte y pensamiento. Así recuerdan al artista Gilberto Aceves Navarro (Ciudad de México, 1931-2019) sus compañeros Manuel Felguérez, Guillermina Guadarrama y Luz del Carmen Alicia Vilchis Esquivel.

En tanto, la Secretaría de Cultura federal realizará el día de hoy un homenaje póstumo al también muralista, escultor y grabador más importante de la segunda mitad del siglo XX. La cita será a las 12:00 horas en el Palacio de Bellas Artes.

“Como creador fue muy original en su quehacer pictórico y escultórico. Fue un artista muy completo y un gran maestro. Tuvo muchísimos alumnos que son quienes más lo van a extrañar. Además, siempre fue absolutamente positivo en su quehacer artístico y conservó ese gusto hasta la muerte”, señaló el artista Manuel Felguérez.

Gilberto Aceves Navarro nació en la Ciudad de México en 1931. Estudió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en 1950, bajo la dirección de Enrique Assad, Ignacio Aguirre y Carlos Orozco Romero. Años después continuó sus estudios bajo la tutela de Carlos Orozco Romero.

En 1952 trabajó como asistente de David Alfaro Siqueiros en los murales del edificio de Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Desempeñó una importante labor como docente en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, ahora Facultad de Artes y Diseño de la UNAM, en la que impartió clases de 1971 hasta el 2012. Del mismo modo, desde 1998 brindaba clases de dibujo de manera independiente en su estudio en la colonia Roma.

Manuel Felguérez comentó que Aceves Navarro fue su gran amigo y cómplice.

“Recorrimos gran parte de los conflictos y gustos que dan las artes plásticas; fue compañero mío en el Salón Independiente y después en unos murales; hemos trabajado para dos universidades y parques escultóricos, en fin, compartimos la vida artística tantos años que, evidentemente, cuando le pasa a un amigo, también se muere parte de la vida de uno”, dijo.

EL MAESTRO. En 2003, Gilberto Aceves Navarro se integró a la Academia de las Artes, mismo año en que fue galardonado con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes. En 2011, recibió la Medalla Bellas Artes y tres años después recibió la medalla de la UNAM por sus 40 años de servicios académicos.

“Conocí al maestro Gilberto en 1975, en la Academia de San Carlos, fue mi primer maestro de dibujo y surgió una muy buena amistad que después fue enriquecida con la posibilidad de dar clases también en la Academia”, comentó la especialista en arte, Luz del Carmen Alicia Vilchis Esquivel.

Cuando fue directora de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM —recordó— habían despojado a Aceves Navarro de casi todas sus horas de clases por lo que el artista pidió ayuda a Vilchis Esquivel.

“Revisé todas las instancias universitarias y no era posible. La única posibilidad era que participara en el concurso de oposición. Gilberto era tan increíble, era una persona con una genialidad fuera de todo límite, con una gran sencillez que me dijo: ‘claro, publica la plaza, y yo hago el concurso’. Así se hizo, fue un concurso abierto”, narró.

El día del examen uno de sus contrincantes era el artista Luis Argudín y la comisión dictaminadora estaba presidida por Elisa García Barragán.

“García Barragán me dijo que les había conmovido escuchar a Gilberto porque les había dado una bellísima clase de dibujo, de historia del arte y de humanismo. Por supuesto que ganó el concurso”, dijo.

Al saberse ganador, recordó Vilchis Esquivel, el maestro Aceves Navarro le comentó: “Quiero regalarme mi premio. Quiero ir a la tienda Celaya a comprar los dulces que me compraba mi mamá”.

La experta trabajó cuatro años con el autor de Canto triste por Biafra (1979) para escribir el libro Método de dibujo de Gilberto Aceves Navarro, lo que le implicó que tomara clases de dibujo con él en su estudio de la colonia Roma.

“Entraba a su biblioteca y me iba platicando su historia, de cómo se había formado en el arte y la cultura, y me fue prestando los libros conforme él los fue leyendo en la vida”.

La última vez que Vilchis Esquivel vio a su amigo fue a principios de año cuando éste se sentía preocupado por no tener inspiración.

“En algún momento, cuando enfermó, me dijo: ‘estoy muy deprimido porque siento que ya no voy a poder dibujar’. Entonces le pregunté en esa ocasión: ¿dónde están los pinceles, maestro? Su expresión fue: ‘los pinceles los tengo en la mano’. Esa frase se la recordé en enero, fui a visitarlo y vimos sus libros hasta que empezó a hacer bocetos”, narró.

MURALES. “En sus primeros años, Aceves Navarro trabajó un mural muy figurativo con Luis Arenal, en el Palacio de Gobierno de Chilpancingo, ahí empezó a hacer sus pininos. Hay algunos murales de su primera etapa, por ejemplo, en el Banco de Londres en México, en la colonia Roma que habría que volver a ellos”, comentó Guillermina Guadarrama, historiadora del arte.

Los últimos murales que realizó Aceves Navarro se encuentran en la Facultad de Artes y Diseño, en Xochimilco, y en la Avenida Yucatán, cuando con grupo de estudiantes pintaron una serie de murales callejeros, añadió.

“Fue motivador, creador y maestro de muchas generaciones en la Facultad de Artes y Diseño. Fue un formador, un dador de conocimiento y entregado, e incluso en su taller, a recibir a los jóvenes para seguir dialogando con ellos”, destacó.

Aceves Navarro realizó en 2009 una gran exposición retrospectiva en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

Entre sus obras más reconocidas destacan Poema floral, mural al óleo pintado en 1968 para el Pabellón de México, en la Hemisfair de San Antonio, Texas; Yo canto a Vietnam, realizada en 1970 para el Pabellón de México, en la Feria Mundial de Osaka, Japón; Canto triste por Biafra, políptico al óleo de cinco piezas del Museo de Arte Moderno; Apoteosis de Don Manuel Tolsá y las musas románticas, técnica mixta que se encuentra en la explanada de la Facultad de Artes Diseño y los murales Agredida por los zancudos y Los músicos, el primero, acrílico sobre lámina de fierro, instalado para el Museo Rayo, Roldanillo, Colombia, y el segundo, acrílico sobre tela, ubicado en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos.

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