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Gremio cinematográfico se debate entre el idioma y el doblaje

ESPECIAL. Ante el rechazo por las modificaciones a la Ley Federal de Cinematografía, cineastas, productores, escritores y especialistas discuten los retos e implicaciones de una reglamentación severa que obligue a doblar o no las películas extranjeras.

Gremio cinematográfico se debate entre el idioma y el doblaje | La Crónica de Hoy

El actor Eugenio Derbez prestó su voz al conejo Snowball, para la versión al español de la película La vida secreta de tus mascotas.

México ocupa el primer lugar en exportación de contenidos creativos para toda América Latina. En ese sentido, la industria de doblaje resulta una de las más fructíferas, ya que el 70% del doblaje en español se realiza en México. Por ello, la industria tiene un valor aproximado de 66 millones de dólares.

En 2018, 304 películas fueron dobladas en el país, representando el 80% de las cintas extranjeras exhibidas en cine, de acuerdo con datos del Consejo de Empresas Mexicanas de la Industria del Doblaje (CEMID). Empero, el reciente debate por la modificación de Ley Federal de Cinematografía pone en el foco de la opinión pública y del gremio cinematográfico, la regulación de contenidos doblados.

El pasado 27 de enero, el senador Martí Batres presentó una iniciativa que pretende imponer obligatoriamente el doblaje de películas extranjeras para su exhibición en salas mexicanas, así como el doblaje de películas mexicanas en la lengua indígena predominante en la región donde se proyecte.  

La propuesta apoyada por la Asociación Nacional de Actores (ANDA) busca reformar los ar­tículos 8, 10, 23, y 42 fracción V. Sin embargo, especialistas y personalidades del gremio cinematográfico se mostraron renuentes, sobre todo a ver conveniente la modificación del artículo octavo, que hasta el momento estipula: “Las películas serán exhibidas al público en su versión original y, en su caso, subtituladas en español, en los términos que establezca el Reglamento. Las clasificadas para público infantil y los documentales educativos podrán exhibirse dobladas al español”.

Mientras que la iniciativa dicta: “Las películas serán exhibidas al público en su versión original y, en su caso, subtituladas en español, en los términos que establezca el Reglamento. Las películas cuyo idioma original sea distinto al español deberán contar con una versión doblada que permanecerá en igual número de salas, en cada complejo, y durante el mismo tiempo que la versión en idioma original, respetando los porcentajes del tiempo total de exhibición estipulados en el artículo 19 de esta Ley.

En al menos un horario diario por sala, además, deberá ofrecerse una versión doblada a la lengua indígena predominante en la región. “En el caso de las películas cuyo idioma original sea el español, deberá ofrecerse también en al menos un horario por sala una versión doblada a la lengua indígena predominante en la región”.

Sin embargo, la modificación a dicho artículo ha resultado en un devenir que favorece a las grandes productoras. El 9 julio del 2019, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas de México (AMACC), propuso reformar al artículo a fin de ejercer su cumplimiento, tal como quedó estipulado en el Diario Oficial de la Federación en 1992. Esto luego de que el 6 de marzo del 2000, la Suprema Corte de Justicia concediera amparo a las distribuidoras para poder proyectar versiones al español de películas extranjeras comerciales.

“En su momento, hubo un conjunto de empresas que se ampararon con argumentos contrarios y ajenos a la realidad de nuestro país, y que favorecen hoy una concentración que va en contra de la libertad de expresión y la diversidad cultural, así como contra el derecho de acceso a la cultura establecido en el Art. IV constitucional”, declaró la academia a través de un comunicado.

“La participación de la AMACC solamente se dio en el sentido de que se respete lo ya existente en la ley respecto al doblaje, que a la letra dice: ‘las películas serán exhibidas al público en su versión original y, en su caso, subtituladas en español, en los términos que establezca el reglamento. Las clasificadas para público infantil y los documentales educativos podrán exhibirse doblados al español”, añade el mismo.

“El público tiene el derecho de recibir la obra en la forma que fue originalmente concebida (derecho que es violado al modificarse el guion y cambiarse la voz) y al autorizarse el doblaje se coloca el interés privado (eminentemente de lucro) por encima del interés público que se contiene en las normas que buscan salvaguardar la originalidad, autenticidad y finalidad de las obras artísticas”, sentencia.

En ese sentido, la productora de cine, Mónica Lozano, explicó que la intención es “proteger el patrimonio cultural para que la gente no se americanice viendo productos gringos en español. Se doblan todas, todas las películas y por eso es necesario reformar la ley”.

Asimismo, el primer documento presentado por Batres, proponía modificar otros reglamentos como la Ley Federal del Derecho de Autor, Ley Federal del Trabajo, Ley Federal de Telecomunicaciones, Ley Federal de Radiodifusión y la Ley General de Cultura y Derechos Culturales, sin embargo, los lineamientos carecen de sentido jurídico al presentar no más que una interpretación de los mismos.

Por ello, la titular del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), María Novaro ya trabaja junto con la senadora Susana Harp, quien preside la Comisión de Cultura, para reestructurar la iniciativa, ya que pese a su rechazo, la llamada “Ley Batres” o “Ley de doblaje”, busca tener cabida en dicha comisión.

“Me reuní con el senador y le llevé datos y puntos de vista que no estaban considerados. En cuanto a una mejora laboral a los actores de doblaje, adelante, hay que protegerlos por la ley, pero en cuanto al doblaje se partía de impresiones equivocadas y contradicciones en los supuestos y como que no lo tenía en el radar, pero creo que el senador lo entendió bien”, explicó Novaro, durante una entrevista realizada por El Economista.

Respecto al doblaje en lenguas indígenas, Novaro opta por estrategias más realistas y factibles: “Claro que no vamos obligar a nadie a doblar en lenguas indígenas. Nosotros tenemos un programa que consiste en doblaje simultáneo más accesible y económicamente posible; es necesario que se pueda hacer, pero de otra manera”.

Finalmente lo que se busca con una nueva propuesta es que “la compañía que guste doblar sus películas al español lo pueda hacer, pero hasta 50% máximo. Porque hay complejos de cine y regiones del país que sólo reciben películas dobladas y no se puede ver la versión original”, señaló la titular del Imcine.

Posturas. No obstante, la opinión pública y del gremio cinematográfico se divide, exponiendo una serie de argumentos que sacan a la luz diversas problemáticas para la industria del doblaje en México, así como la cinematográfica: “El doblaje lastima por partida doble derechos: de intérprete y de autor, mutila necesariamente diálogo originario al ser trasladado a otro idioma sobre imagen”, menciona el director Felipe Cazals a través de su cuenta de Twitter.

Mientras que Geminiano Pineda, productor y director mexicano, fundador y director general de Cine Caníbal, expone algunos datos respecto a la distribución y costos de doblaje:

1. El costo de doblaje ‘económico’ de una película es de 200 a 300 mil pesos, dependiendo de la duración.

2. El cine que nosotros traemos a México como Guerra fría, Clímax, El Faro, Sin Amor, Voraz, etc. tiene lanzamiento en menos de 100 cines de todo el país.

3. Los estrenos promedio de este tipo de películas acumulan entre 5,000 y 50,000 asistentes, por lo que no sería rentable para ningún distribuidor independiente realizar dichos lanzamientos, limitando la oferta en cartelera.

4. La GRAN mayoría de las películas masivas o de estudio, ya se exhiben en versiones dobladas y subtituladas.

5. Dados los costos de hacer cada versión de la película y que son estrenos limitados, esta iniciativa nos obligaría a limitar los estrenos y distribuir menos cine alternativo a México, dejando la mayoría de la oferta cinematográfica en manos del cine comercial o masivo.

En ese sentido, “una ley que obligue a tener la opción del doblaje en las todas las películas, obliga a que el distribuidor pague por cada al película 200-300 mil pesos para cumplir la ley. A Disney, esto lo tiene sin pendiente. Por eso los primeros afectados de la iniciativa del Senador Batres son los distribuidores de ‘cine de arte’, que manejan una exhibición de 30-50 copias por cinta”, asegura el periodista y crítico de cine, Óscar Chavira.

“El costo del doblaje por cinta llega a los 6 mil pesos. Ni los exhibidores pagarían 300 mil pesos por el doblaje de una película catalogada como ‘cine de arte’. Y es seguro que la audiencia de dicho cine no optaría en su mayoría por las funciones dobladas. Mal negocio para el exhibidor también”, añade.

Asimismo, hay quienes reflexionan sobre el impacto cultural que tienen las reformas en torno al lenguaje, para la industria cinematográfica local, dentro del espectro mundial. Desde antecedentes de censura como los que vivió la industria del cine en España durante el régimen de Francisco Franco, hasta análisis más profundos respecto a las tendencias e influencias de la industria estadunidense.

“Doblar una película es mutilarla y devaluarla. El propósito de la iniciativa de doblar todo el cine es hacer clientes de Hollywood a más mexicanos, no darles más acceso al arte. El doblaje de cine de Hollywood va a terminar de arruinar el cine nacional. En todos los grandes países de Europa occidental se dobla el cine, no porque sea ‘un resabio del franquismo’ sino porque Hollywood ha impedido todas las iniciativas para prohibir el doblaje. En Estados Unidos no se distribuye cine doblado y por eso el cine extranjero prácticamente no tiene acceso al mercado”, enfatiza el escritor Andrés Paniagua.

Mientras que otros, como la escritora Rossana Curiel, resaltan la posible pérdida de la calidad sonora: “Doblar todas las películas sería una atrocidad. Cada lenguaje tiene modulaciones, intenciones, tonos, acentos, matices, incluso gestos al hablarlo que son parte del significado de lo que se está comunicando. Matar eso y pasarle la aplanadora de una sola lengua sería matar la posibilidad de expandir las culturas y la apertura a otras formas de interpretar el mundo”.

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