Opinión


Guillermo de Anda

Su equipo de expertos exploró un santuario subterráneo al este del Templo de Kukulkán, en Chichén Itzá, y descubrió cientos de incensarios y artefactos, parte de algunas ofrendas, relativos al uso ritual de la cueva laberíntica, denominada Balamkú. Con apenas la tercera parte recorrida, unos 450 metros, los exploradores del Proyecto Gran Acuífero Maya (GAM) del INAH, que encabeza, se atreven a asegurar que se trata del mayor hallazgo en la zona desde la ubicación de la cueva de Balamkanché, en la década de los 50.

Guillermo de Anda | La Crónica de Hoy

Su equipo de expertos exploró un santuario subterráneo al este del Templo de Kukulkán, en Chichén Itzá, y descubrió cientos de incensarios y artefactos, parte de algunas ofrendas, relativos al uso ritual de la cueva laberíntica, denominada Balamkú. Con apenas la tercera parte recorrida, unos 450 metros, los exploradores del Proyecto Gran Acuífero Maya (GAM) del INAH, que encabeza, se atreven a asegurar que se trata del mayor hallazgo en la zona desde la ubicación de la cueva de Balamkanché, en la década de los 50.

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