Opinión


Hacia un salario mínimo digno

Hacia un salario mínimo digno | La Crónica de Hoy

Uno de los principales logros de la llamada Cuarta Transformación (4T) es, sin duda, el inicio de la recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo nacional.

Los dos aumentos al salario mínimo aplicados por la 4T, el primero de 16%, para 2019, y el anunciado apenas de 20% para 2020, representan el arranque de una justa reivindicación con la principal deuda histórica que se tenía con la clase trabajadora en México.

Por más de tres décadas, el salario mínimo fue letra muerta y no subió más de 5%, por debajo del índice inflacionario anual, por lo que no alcanzaba ni para adquirir la canasta básica al 25% del total de la clase trabajadora en México que lo recibía.

Esto significa que el salario mínimo fue durante años anticonstitucional, porque iba en contra de lo que establecía el Artículo 123 de nuestra Carta Magna que establece: “Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos…“.

El espíritu de la norma era sencillamente una ilusión para los cientos de miles de trabajadores del país que ganaban el salario mínimo, pues con él era imposible  sufragar los gastos para la educación de un hijo y mucho menos para procurarle actividades culturales y sociales a una familia.

Ahora, con los dos aumentos consecutivos, los beneficios que conllevan estos incrementos significan recuperar la línea de bienestar individual, para contribuir a regenerar el bienestar familiar. Esto significa que se podrá disponer de mayor poder de compra, lo que objetivamente representa recuperar el poder adquisitivo de las personas y sus familias.

En otras palabras, antes de la 4T se destinaba más del 60% del salario mínimo para adquirir la canasta básica y hoy se tiene que destinar poco más del 40%, por lo que hay una recuperación del poder adquisitivo de un 15%, en el primer año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Pero la recuperación del salario mínimo aquí, y en cualquier parte del mundo, no se puede dar por decreto.

Implica un manejo responsable de las finanzas públicas, con variables económicas equilibradas, como mantener un índice inflacionario bajo, evitar el aumento del endeudamiento público, fomentar el desarrollo económico, principalmente la industria, y no forzar a las empresas, entre otros.

Es un hecho que, con los gobiernos neoliberales, el salario mínimo en México vivió congelado en detrimento del bienestar de los trabajadores, hoy, con la 4T, comienza una nueva era y el salario mínimo recobra claramente poder de compra y se perfila como un factor central de la economía que tiene que recuperarse gradualmente, en el menor tiempo posible, su valor ­real en beneficio de la clase trabajadora.

Esperemos que la 4T consolide el justo bienestar de los que menos tienen con un salario mínimo fuerte, digno y que impulse la igualdad de oportunidad en México por el bien de todos.

 

Alcalde de Miguel Hidalgo

@vromog

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