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Hallan nuevos arrecifes en las costas de Veracruz

Se trata de ocho bancos sumergidos, los cuales son vulnerables y ya presentan degradación, señala el Cemda. Solicitarán protección a la Conanp

Hallan nuevos arrecifes en las costas de Veracruz | La Crónica de Hoy

Los sistemas de arrecifes se encuentran al suroeste del Golfo de México en zonas de explotación de hidrocarburos.

Investigaciones de académicos de la Universidad Veracruzana y del Instituto Tecnológico de Boca del Río hallaron ocho arrecifes sumergidos que se desconocían hasta ahora, de más de mil hectáreas y que se ubican en el suroeste del golfo: seis coralinos cercanos al Sistema Arrecifal Lobos Tuxpan y dos no coralinos al sur del Sistema Arrecifal Veracruzano.

El hallazgo fue dado a conocer por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) que refiere además que éstos se encuentran muy deteriorados por la actividad humana y que requieren protección. 

El descubrimiento se realizó después de un año de exploraciones y a partir de información proporcionada por pescadores y prestadores de servicios de buceo deportivo. Con el apoyo del Cemda, se llevaron a cabo exploraciones sobre la plataforma continental ubicada entre la laguna de Tamiahua y la desembocadura del río Papaloapan, en Veracruz.

“Mediante el uso de equipo especializado e inmersiones con equipo de buceo autónomo, fue posible confirmar la presencia de distintas estructuras sumergidas que en conjunto representan cerca de mil 100 hectáreas de superficie arrecifal que no ha sido reconocida oficialmente por las autoridades mexicanas”, señala un informe del Cemda.

En la región norte, entre Tamiahua y el río Tecolutla, fueron encontrados los que, hasta la fecha, representan los mayores arrecifes sumergidos en todo el suroeste del Golfo de México. “Ubicado frente a la laguna de Tamiahua, y con una longitud cercana a los cinco kilómetros y un ancho de 700 metros, Corazones es el arrecife coralino sumergido más largo y septentrional reportado. Por su parte, Piedras Altas, justo en la desembocadura del río Tecolutla, es el ambiente coralino de mayor superficie, con 388 hectáreas”.

Por otra parte, en la región entre Antón Lizardo y el río Papaloapan, se confirma la presencia de una amplia zona de arrecifes sumergidos no coralinos, como Los Gallos y Camaronera, donde las esponjas, algas y otros invertebrados constituyen ecosistemas relevantes para la fauna marina.

VULNERABLES. A lo largo de esta investigación, refiere el Cemda, se pudo apreciar que la huella de las actividades humanas sobre estos ambientes es severa. La mayor parte de los sitios descubiertos resienten la intensidad de las actividades pesqueras y el incremento de las tasas de sedimentación, lo que se refleja como una baja diversidad de especies de peces de importancia comercial.

Adicionalmente, “la industria de los hidrocarburos representa una seria amenaza para la viabilidad ambiental de estos arrecifes”. “Tal es el caso del Gasoducto Tuxpan-Texas, proyecto que ignoró la presencia de estos ecosistemas, puesto que el trazo autorizado por la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente —Órgano desconcentrado de la Semarnat— pasa por encima del arrecife Corazones”, señala Ximena Ramos, directora del Cemda para su oficina regional del Golfo. 

La litigante refirió además que iniciarán las gestiones necesarias para solicitar a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) que declare la protección de los arrecifes. El Cemda subraya que la mayor parte de estos arrecifes se ubica dentro de los polígonos en licitación para la exploración de hidrocarburos y aunque las autoridades federales establecen zonas de salvaguarda, están fuera de ellas. 

“Con la información generada, es posible apreciar el gran reto que enfrenta nuestro país en materia ambiental”, suscribe la organización medioambiental.  Añade que cientos de familias de las localidades costeras de Veracruz dependen de estos arrecifes para obtener empleo y alimento y que, al mismo tiempo, la extracción de hidrocarburos y las actividades portuarias, aunadas a los fenómenos globales como el cambio climático, amenazan la sobrevivencia de estos ecosistemas. 

“Es por ello que el trabajo de la comunidad científica, en colaboración con las organizaciones de la sociedad civil, es sumamente relevante para la toma de decisiones adecuadas que garanticen a las nuevas generaciones, la oportunidad de mantener y mejorar su calidad de vida”.

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