Cultura


“Hay que replantear sistema judicial para terminar con la impunidad”

Guillermo Arriaga dice que no hay crimen que no prospere sin corrupción. Habla de su reciente novela Salvar el fuego, ganadora del Premio Alfaguara

“Hay que replantear sistema judicial para terminar con la impunidad” | La Crónica de Hoy

Hablar de amor es hablar de la liga más profunda que puede tener un ser humano con otro, señala Guillermo Arriaga. Twitter

Desde hace 10 años nuestro país vive el momento más violento desde la Revolución Mexicana por cuestiones políticas, económicas y sociales en las que es importante destacar: no hay crimen que prospere sin corrupción o poder político que lo proteja, señaló el escritor y guionista, Guillermo Arriaga, a propósito de su reciente libro Salvar el fuego. 

“Es momento de replantear el sistema judicial porque no podemos permitir que la impunidad siga. Cada muerto tiene que pesar y el sistema judicial tiene que llegar hasta las últimas consecuencias, así como castigar a quien cometió el crimen”, expresó en entrevista.

Otra de las medidas que propone para modificar la realidad que enfrenta México es eliminar las causas de desigualdad social. “No creo en los programas asistenciales, pero sí en que tenemos que crear condiciones de trabajo e impulsar la productividad para que la gente pueda ganar el sustento de manera digna, por ejemplo, a través de cooperativas bien estructuradas”.

“También tenemos que legalizar las drogas en todo el mundo porque la lucha que se desató en su contra está perdida desde el inicio y ¿para qué seguir perdiendo?”, añadió. Guillermo Arriaga puntualizó que para generar este cambio también se debe castigar severamente la corrupción y hacer una reflexión ciudadana sobre lo que ésta significa. 

Respecto a las cárceles, uno de los escenarios principales de la novela ganadora del Premio Alfaguara 2020, el autor cuestiona tanto al sistema penitenciario, como si éste es la mejor forma de castigo para un criminal. “La prisión no es la única forma de castigo, existe el exilio territorial y social, la marca, el repudio... todos podrían ser más aterradores que la cárcel”. 

“Una parte del libro dice: ‘tú sales de la cárcel, pero la cárcel nunca sale de nosotros’, aunque en realidad tampoco sale de los demás porque una vez que eres libre, los demás te miran y tratan de una forma distinta. Además, en México el sistema penitenciario ha fallado porque, para empezar, tenemos a los presos aglutinados como si fueran cerdos en chiquero, hay celdas que tienen hasta 15 o 16 reos”.

La cárcel no es necesariamente el castigo más adecuado para un infractor, además, tendríamos que destacar a aquellos que son inocentes y van a parar a estos lugares porque carecen de los recursos para defenderse, por lo cual les toca la peor parte de las cárceles. “No es la misma cárcel a la que llega un agente con posibilidades económicas y a la que llega quien no las tiene”. 

REVALORACIÓN INDÍGENA.  “En los lugares a los que llegaron los colonos blancos europeos, las comunidades indígenas fueron desplazadas a la pobreza, el alcoholismo, la violencia y al crimen”, señaló Guillermo Arriaga quien, además de conocer los pueblos originarios de México, ha fungido como asesor de comunidades aborígenes en Australia y de maoríes en Nueva Zelanda, entre otras.

“Las comunidades han sido relegadas, pareciera que se tuvo que infligir una derrota y que todos los días se les tiene que recordar, como si el nativo originario fuera una amenaza al poder blanco o mestizo”. En México, añadió, somos sumamente racistas, “aquí un insulto es pinche indio bajado del cerro, sin embargo, no tenemos ningún monumento a Cortés, aunque sí varios a Cuitláhuac, Cuauhtémoc y Nezahualcóyotl”.

Éste es precisamente el centro nodal de uno de los personajes, añadió, que está obsesionado con reescribir la historia para que se valore la aportación indígena porque los blancos no saben trabajar la tierra ni cosechar ni de medicina. “Ceferino piensa que si se revaloran las aportaciones indígenas, ellos podrán integrarse a la sociedad”.

LIBRO. Guillermo Arriaga señala que Salvar el fuego es una novela polifónica y politemática que permite conocer las diversas facetas que tiene México a través del amor entre Marina, una coreógrafa de clase social alta, y José Cuauhtémoc, parricida e hijo de un activista indígena. “Hay un momento en que la misma Marina dice: me están dando un curso de ‘desapendejol’ porque no sabía la existencia de un México bronco ni tenía idea de la capacidad represiva de los aparatos del estado”.

El tema de la novela, añadió, es el amor en circunstancias confusas, convulsas, caóticas y extremas. “Lo que ha pasado con el amor es que se ha abaratado y ya todo el mundo lo ve cursi, ¡pero no! Hablar de amor es hablar de la liga más profunda que puede tener un ser humano con otro y a partir de la cual se crean motivaciones, esperanzas y vínculos contigo mismo que pueden tener una posibilidad de salvarse.

“Salvar el fuego es una metáfora de salvar las pulsiones y motivaciones más profundas de ti mismo sin permitir que nadie te las arrebate. De pronto estamos tan programados, vigilados y reprimidos, que cada vez entregamos más de nosotros mismos a un sistema que no retribuye. El libro tiene un cuento que dice: la llama de un fosforo dura unos segundos, pero puede incendiar un bosque”.

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