Opinión


Helguera, la simbología del buitre y la nueva sección

Helguera, la simbología del buitre y la nueva sección | La Crónica de Hoy

Resulta, como lo explicó bien El Fisgón en varios espacios junto con chamukos alternos, que el mejor homenaje postmortem a Toño Helguera, fue la reacción autohumillatoria de la que fuimos testigos con mensajes de odio contra un pensamiento agudo y crítico, contento por el triunfo de un proyecto que ayudó a construir, pero ácido y crítico del mismo cuando era necesario. A mí me parece perfectamente natural que la puntera acidez de los cartones del chamuko tuvieran una inclinación para poner en contexto las contradicciones del proyecto extractivista en un sentido amplio de la palabra, lo que en términos reales sería la derecha multimodal, que incluye, a no pocos integrantes de Morena que dan malísima espina y que el propio Helguera se encargó de cartonear también.

Anatomía de un cartón

Uno de los cartones recordados por El Fisgón en su texto “Helguera: del sarcasmo como una de las bellas artes” publicado en La Jornada, provino tras la creación chuchista de “Nueva Izquierda.” que describe El Fisgón en el texto aludido y aquí lo haremos también con nuestros propios espejuelos: la parte izquierda del cuadro nos muestra un grandulón, Jesús (Chucho) Hernández, con camisa azul PAN y pantalones y corbata amarillo perredista, bien estampada con soles del cada vez más microscópico PRD. El Chucho luce de perfil en posición de Homero Simpson con el trasero semi descubierto, el glúteo izquierdo del personaje recibe un pinchazo práctico del índice de un Calderón cuasi enano con relación al perredista, pero bien empoderado y santificando con su bendición al nuevo movimiento que oficializa al chuchismo: “Esta es la izquierda que me gusta.” Éste, como todos sus cartones, nos hablan de una capacidad de síntesis visual extraordinaria, y una ironía expresada con trazos espléndidos, incluida su firma alargada, con frecuencia contorneando la silueta del personaje caricaturizado.

Era obvio que toda esa acidez provocara reacciones cobardes que cobraron forma en personajes menores que sin proponérselo, o como engranajes del márketing de derecha multimodal, reaccionaron con su habitual barbajanería y falta de talento, ante el deceso del maestro Helguera. Es decir, fue la desgracia, y la enorme simpatía social que concitaba Helguera, la que hizo renacer a los buitres con los que se dan vuelo los cartonistas, renacimientos espectrales desde las cuentas de twitter de personajes mezquinos. El mejor homenaje a un trabajo implacable es el despertar de los buitres.

Los buitres

A propósito de estos animalitos, el artista plástico Carlos Pérez Bucio me comentó hace unos meses que “cuando un caricaturista te dibuja como animal, ya no es posible caer más bajo.” Después de platicarme que un amplio sector de la clase media “que [creció] durante décadas viendo a los comentaristas de radio y tele” con la panacea de la autoregulación del mercado y todas las consignas del darwinismo social, se preguntó y respondió a la vez: “Yo diría que habría que preguntarnos: ¿Los buenos caricaturistas tienen que ser de izquierda? En la historia del cartón político ningún artista digno de recordarse ha estado del lado de los poderosos. Champfleury decía que el deber de los caricaturistas no consistía nada más en retratar revoluciones, sino en provocarlas. Muchos historiadores de la caricatura califican este arte de popular y necesario, aunque las élites siempre han tratado de vampirizar la profesión. En plena Revolución Francesa hubo mucha caricatura reaccionaria, pero como todo lo execrable terminó en el basurero de la historia. Hay cartones de Paco Calderón que no tienen perdón de Dios, mantiene unas maneras tan peculiares de llamarnos jodidos. Es algo así como el humorista de confianza de los whitexicans.”

Aún así, comenta Rafael Barajas, Paco Calderón y Alarcón en El Heraldo, reaccionaron lamentando la muerte de un colega. Los buitres, al igual que los parásitos, son dos clientelas de la 4T.

Nueva sección mañanera

Diversas reacciones desató la nueva sección de la mañanera y no dudo que siga desatándolas. Las provenientes de una prensa desprestigiada y desprestigiadora, pasando por otras más moderadas que tratan de concitar un discurso políticamente correcto con algunos personajes que les gusta polarizar desde discursos un tanto alarmistas o demasiado especializados en ver la paja en el ojo ajeno sin mirar la viga en el propio o de los grupos a los que pertenecen. En otros espacios como en Los Periodistas y una de las mesas de análisis de Julio Astillero en la que participaron Arturo Cano, Alberto Nájar y Juan Becerra Acosta la crítica fue más objetiva. En el primero más dura pero inobjetable. A mí me parece que el ejercicio es perfectible, que la ironía se debe refinar y no clonar. Fue la aparición inicial de una joven que se ve que tiene talento. De hecho en un primer momento las medallas y los pinochos que diario otorga el presidente, se replicaron con éxito pero ese ejerecicio podría decantarse en un trabajo más objetivo y agudo de información que ponga en contexto al periodismo mercenario que forma parte de un fenómeno mundial.

Lo que sucede en México, antes y después del triunfo de López Obrador, pasa en Perú, en Argentina y en Bolivia antes y después del golpe de Estado. Las estrategias ciertamente son cada vez más sofisticadas y en ese sentido la respuesta del gobierno electo debe serlo también. A mí Ana Elízabeth García Vilchis me generó empatía reactiva, pero no es monera ni aspirante a artillera. Su análisis, debe profesionalizarse más. Puede responder con una editorial las críticas groseras, dialogar con las serias y seguir poniendo en contexto la mecánica de las noticias falsas o las dinámicas de las campañas de desprestigio. Hay que ver cómo evoluciona el modelo de comunicación social que sin duda se está realineando.

* * *

Letras al pie

1

En la nueva agenda de las aves de rapiña está boicotear la consulta del juicio a los expresidentes, disertar sobre la tercera ola Covid por culpa del diktador López y las marchas de acarreados a propósito de los medicamentos oncológicos. ¿No es ésa una agenda de odio proveniente de un poder global?

2

Gracioso, muy gracioso, me pareció el derechazo en forma de pregunta que le dio Álvaro Delgado a Chucho Zambrano a quien le comentó que lo veía muy enojado después de perorar con cara de fuchi sobre el rotundo éxito del PRD.

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