Cultura


“Hemos mandado al exilio al otro sin conocer sus misterios y bondades” : Ignacio Solares

Ignacio Solares habla de su reciente novela El juramento y reflexiona sobre cómo al ser humano se le olvidó la acción de compartir al vivir en un mundo pragmático que lo limita, absolutamente tecnologizado que no tiene remedio y donde lo importante es ganarte el sustento diario

“Hemos mandado al exilio al otro sin conocer sus misterios y bondades” : Ignacio Solares | La Crónica de Hoy

Ignacio Solares cuenta que esta novela es el despertar al destino, a la toma de decisiones y al amor en su sentido más pleno.

El ser humano se olvidó de compartir lo que somos y lo que tenemos porque vivimos en un mundo pragmático que nos limita la otredad, es decir, hemos mandado al exilio al otro y lo otro sin conocer los misterios y bondades que nos puede revelar, dice el escritor Ignacio Solares. 

En entrevista sobre su reciente libro El Juramento, del cual dice tiene un final de puertas abiertas como El Quijote de Miguel de Cervantes, porque deja en la incertidumbre la vida de dos jóvenes que son atosigados por su entorno. 

Solares cuenta la historia de Luisito, un joven chihuahuense que estudia en el Instituto Regional de jesuitas y cuyo futuro es el noviciado para luego ordenarse como sacerdote. Sin embargo, a los 18 años, el encuentro con la vida, el sexo con Alma, y su indecisión ante la fe por su lecturas sobre hinduismo y budismo, su conciencia social para ayudar a los tarahumaras lo llevan a realizar un periplo en el cual su futuro está abierto. 

Por eso, dice Ignacio Solares y autor también de la novela El Sitio, el joven Luisito en el camino de la novela llega a la revelación: un sueño con Cristo y que hay un dios personal. ¿Qué es un dios? “Esta revelación es fundamental porque a partir de ahí decide su destino. Este es el camino de la decisión personal, la ruta de un nuevo rumbo, y el camino sobre todo de un nuevo concepto de la vida”.

Al encontrar a Cristo como persona y como Dios, él se transforma, pero el drama al que se enfrenta, es porque la Iglesia Católica impone el celibato y Luisito, con sus 18 años está enamorado de Alma y no puede frenar sus impulsos. “La absteniencia que rige en la religión es algo criminal”

Entonces, añade, Lusitio se enfrenta al juramento de Alma: le promete a Dios de que si su novio se convierte en sacerdote, ella nunca tendrá sexo, pero lo complica más y en caso de no llegar a ser cura, tampoco tendrá relaciones. “Este es el deseo sexual reprimido de dos jóvenes que les marca un rumbo incierto. Son víctimas de una iglesia absurda y que les condiciona su futuro, porque abren tres caminos: que Luisito se orden como sacerdote, que vivan juntos sin tener  relaciones, que puede ser lo más factible, y que él, como  un acto de amor, renuncie a Alma y tenga su vida y él se vaya  a la tarahumara.  

EL DESTINO. Ignacio Solares cuenta que esta novela es el despertar al destino, a la toma de decisiones y al amor en su sentido más pleno. Pero también es una iniciación a la libertad, un estadio fundamental para el ser humano.

—Esta novela tiene un acercamiento a El vagabundo de las estrellas, de Jack London, porque la imaginación de Luisito busca sus caminos.

—Es una de mis novelas predilectas. Me gusta que la compares con El vagabundo de las estrellas, porque en El juramento las estrellas tiene un papel fundamental: vivimos en un mundo pragmático, absolutamente tecnologizado que no tiene remedio y donde lo importante es ganarte el sustento diario, y por otro lado está lleno de atractivos como la televisión, los electrodomésticos que nos han facilitado la vida,  y es impresionante cómo cambiaron al ser humano. Imagina cuando la mujer teía que lavar pañales a mano. 

Pero es un mundo en el cual estamos  mirando hacia el suelo, no tenemos oportunidad, o no se nos da o no decidimos hacerlo mirar hacia arriba, donde hay otro mundo, que está  lleno de ángeles y demonios y que en cualquier momento nos pueden causar una hecatombe o transformarnos para bien. Entonces, hay que asumirnos como seres que están entre dos mundos: el que es real, el piso  donde te sientas, y que está en las estrellas. Por esa la comparación con novela de London, autor que tiene sobre mi mucha influencia, es una asombrosa coincidencia porque mi vagabundo, Luisito, ya no es tal, sino que toma una estrella y agarra su destino a través de una revelación absolutamente religiosa.

—¿Hay que pensar en el otro, compartir su vida con la nuestra?

—Se  nos olvidó compartir e involucrarte con el prójimo por estar inmerso en los problemas económicos que no te dan tiempo de pensar en el otro, pero más tristemente en el misterio, eso que podemos encontrar en los otros y en lo otro. Finalmente esa es la realidad de mirar hacia abajo y no poderlo hacerlo al cielo, a las estrellas.

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