Cultura


Hugo Hiriart reflexiona sobre el punto y su importancia

Ya Aristóteles observó la estrecha familiaridad del instante con el punto, explicó el escritor reconocido con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en Lingüística y Literatura 2009.

Hugo Hiriart reflexiona sobre el punto y su importancia  | La Crónica de Hoy

Sin el punto, ¿dónde queda el centro?, ¿qué sería de la idea del lugar?, reflexionó Hugo Hiriart durante la lectura estatutaria Rectitud de la línea recta y Apogeo del punto, con la cual la Academia Mexicana de la Lengua inició sus actividades 2021. “Sería el caos original previo a toda distinción, el torpor prelógico y silencioso de la tierra confusa y vacía, cuando las tinieblas cubrían el abismo”, respondió.

“En el principio fue el punto, el lugar determinado y exacto y luego, cunde lo demás. Y así, ese lunar del papel blanco -porque, oh punto te imaginamos siempre redondo, aunque no tienes dimensión-, el cartujo punto que en su esbeltez desdeña el mundo y sus pompas, el esqueleto de esqueletos, se alza como principio de todas las cosas de las que nada son y los que nada son, heredarán la tierra”.

A pesar de todo, ahí está el punto; en esa cosa sin grosor ni estatura, cabe, según Leibniz, el universo entero, añadió el filósofo, narrador, guionista y dramaturgo. “Eso sí que es acrobacia de claustrofobia recreativa; el punto reconcentrado y humilde se hace de pronto el cielo estrellado con todos sus habitantes, los vivos y los inertes. No digo más, punto”.

“No, sí hay que decir. Eludamos el punto ortográfico y categórico, es preciso seguir adelante y abrir la discusión a considerar no el punto geométrico en el espacio del que estábamos hablando, sino el punto en el tiempo, es decir, es preciso hablar del instante”.

Ya Aristóteles observó la estrecha familiaridad del instante con el punto, continuó el escritor reconocido con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en Lingüística y Literatura 2009. “Nada más extraño que el instante porque en esta nada del tiempo, según dicen, se guarda la eternidad. Oíste bien, en el instante que es nada, cabe toda la eternidad, que es todo. Esto trató de probar Platón en su diálogo El Parménides, diálogo denso hasta el delirio”.

“La eternidad del instante fascinó, entre muchos otros, a Kierkegaard, porque si el instante no está por necesidad en el tiempo, como prueba Platón, hay que situarlo en la eternidad, que no es mucho tiempo, sino ausencia total de tiempo. La suya es, si se quiere, una eternidad de bolsillo, pero eternidad al fin. Tanta eternidad hay en el triángulo o en Dios como en el humilde y vertiginoso instante”.

 

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