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IMSS realiza procedimientos de alta especialidad a paciente con rara cardiopatía

Se esperaba que con el crecimiento el padecimiento cardiaco disminuyera. No pasó, pero al llegar a la madurez fue paciente de un exitoso e innovador procedimiento

IMSS realiza procedimientos de alta especialidad a paciente con rara cardiopatía | La Crónica de Hoy

En un mismo día, especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) realizaron tres procedimientos de alta especialidad, una cirugía, una terapia innovadora y un tratamiento de hemodiálisis, para salvar la vida de un paciente con una rara cardiopatía congénita conocida como anomalía de Ebstein. 
Arturo Pineda, de 32 años de edad, nació con un soplo en el corazón y durante los primero años de su vida, los médicos le dijeron a sus padres que el defecto cardiaco se quitaría con la edad, lo cual no ocurrió, aunque su infancia fue como la de cualquier niño: jugaba, practicaba deporte y actividad física. 
Sin embargo, su vida cambió drásticamente hace cuatro años, cuando comenzó a darse cuenta que se cansaba mucho cuando corría o caminaba distancias muy largas “sentía en mi corazón una palpitación muy rápida, pero hacía como si fuera era algo normal; pasó un año y empecé a tener mucho dolor de cabeza, tomaba pastillas y el médico me decía que era jaqueca, pero no se me quitaba”, refiere. 
Esto ocasionó que acudiera al IMSS en donde encontraron que su corazón era más grande de lo normal, por lo cual fue canalizado al Hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional (CMN) Siglo XXI, en donde la jefa del Servicio de Cardiopatías Congénitas, Lucelli Yáñez Gutiérrez, luego de realizarle estudios de ecocardiograma, tomografía y cateterismo cardiaco, le informó a Arturo que padecía de una anomalía de la válvula tricúspide en un grado severo, la cual provocaba que su corazón no funcionara correctamente y se deteriorara con rapidez. 
Ante ello, en agosto del año pasado, la especialista del IMSS optó por realizar una cirugía innovadora y compleja a corazón abierto conocida como “uno y medio”, que consiste en conectar la vena cava superior a la rama derecha de la arteria pulmonar para colocar una prótesis mecánica en posición tricuspídea. 
Esta operación fue exitosa para resolver la anomalía en el corazón de Arturo; pero en las horas siguientes durante el periodo de recuperación postquirúrgico, tuvo complicaciones en riñón e hígado que comprometían la función de estos órganos y la vida, por lo que fue necesario realizar un segundo procedimiento. 
“Esta situación requirió el uso de una tecnología novedosa que es la membrana de circulación extracorpórea o ECMO, al darle este apoyo al paciente, permitió que saliera de la terapia”, aunque todavía fue necesario una tercer procedimiento para sustituir la función renal que estaba fallando, por lo que tuvo que ser sometido a hemodiálisis con la máquina Prisma y así se recuperó su riñón, el corazón, toleró la cirugía y pasó a terapia intensiva”, detalló. 
En la atención de Arturo se vieron involucrados todos los servicios del hospital, desde la consulta externa, el área de hospitalización, personal de enfermería, de rayos X y radiodiagnóstico, de hemodinamia, quirófano, de terapia postquirúrgica y personal de rehabilitación cardiaca, donde están los médicos y los rehabilitadores; más de 90 trabajadores del IMSS estuvimos involucrados en su recuperación, destacó. 
A su vez, Arturo Pineda comentó que no tuvo miedo, aunque sí estaba consciente de que era una cirugía de corazón, pero no tenía idea ni la magnitud de lo que iba a pasar. 
El día 15, recuerda, llegó el momento de la cirugía y se sintió muy confiado en los médicos, se subió a la camilla para ser llevado al quirófano, aunque despertó 20 días después de que entró a quirófano y fueron su esposa y hermano quienes le contaron todo el proceso y los esfuerzos de los especialistas del IMSS por salvarle la vida. 
“Muchos médicos iban a verme, me preguntaban cómo estaba y cómo me sentía, me sorprendía la cantidad de doctores y enfermeras que se mantuvieron pendientes, para mí fue algo padrísimo ver tanto apoyo y que estuvieran conmigo en todo momento”, expuso. 
La doctora Yáñez Gutiérrez indicó que a nivel mundial se estima que nacen siete niños con cardiopatía congénita por cada mil recién nacidos; en México, aunque no se cuenta con la cifra exacta, se estima que pueden ser entre ocho y 10 niños por cada mil recién nacidos vivos. 
Explicó que los síntomas más comunes de las cardiopatías congénitas son soplo cardiaco, que es un ruido que produce la sangre al atravesar estructuras del corazón; falta de aire, cansancio, palpitaciones o dolor del corazón y en algunos casos la coloración azul en dedos y boca; la atención oportuna de estos pacientes en edades tempranas, permite evitar complicaciones al llegar a la vida adulta y que se reduzcan las alternativas de tratamiento. 
El Seguro Social, cuenta con diversos estudios para el diagnóstico de las cardiopatías congénitas: los iniciales son radiografía de tórax, electrocardiograma y el ecocardiograma, que es un ultrasonido del corazón; y los más complejos incluyen estudios de imagen con contraste, como son tomografía, resonancia magnética y cateterismo cardiaco.

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