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“Firmantes del desplegado van más allá de grupo de Nexos o Letras Libres”

Incluye a personas que apoyaron a AMLO y otros que no se pueden identificar con el régimen anterior, señala Alma Maldonado, investigadora del Cinvestav y firmante del documento 

“Firmantes del desplegado van más allá de grupo de Nexos o Letras Libres” | La Crónica de Hoy

La semana pasada el Presidente denostó a los firmantes del desplegado, el cual advertía que estas acciones atentan contra la libertad de expresión. 

El desplegado dirigido al Presidente y firmado por académicos, científicos e intelectuales, que advierten los riesgos a la libertad de expresión por las denostaciones del mandatario a sus opositores y críticos, pudo haber sido impulsado por los grupos de “Nexos” y “Letras Libres”, sin embargo, el mensaje no se ciñe a la postura de éstos, sino a las preocupaciones de un grupo más plural y diverso de lo señalado por las generalidades del oficialismo, señala Alma Maldonado, académica y firmante del documento.  

En entrevista, la investigadora del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) apunta que la posterior reacción del presidente Andrés Manuel López Obrador, que fue exactamente la que advierte como riesgosa dicho desplegado, era de esperarse. “Además, es interesante que el documento se lea como ‘no existe la libertad de expresión’, cuando lo que enfatiza es que está en riesgo cuando el jefe del Ejecutivo se la pasa atacando todos los días a la prensa y a los críticos, a quienes señala como enemigos. Eso no se puede esperar de un jefe de Estado, ni es la actitud necesaria para construir —uno pensaría que por la crisis se harían llamados a la unidad, pero no”. 

La académica añade además que los denostados ni siquiera son opositores políticos, sino del sector de la cultura, medios, científicos y académicos, mismos a los que el Presidente solicitó disculpas por solapar al régimen anterior. Con tal sentencia, el Presidente está generalizando a un grupo más heterogéneo, apunta Maldonado, puesto que si bien existen opositores firmantes que apoyaron al régimen anterior, hay otros más que lo apoyaron a él, incluso ella tiempo atrás. 

“El desplegado habría sido impulsado por los grupos de Nexos y Letras Libres —interesante porque se habla de la polarización de éstos, pero al atacarlos, el Presidente los ha unido, así sucede con otros sectores—, pero los firmantes van más allá de ellos”. 

De esta forma, añade, se pueden ver firmas como la de Humberto Musacchio, alguien más vinculado con López Obrador, a quién no se puede identificar con los grupos citados. “Sin embargo, es periodista y le preocupa la libertad de expresión”. Otro firmante como Javier Sicilia, acota, tampoco puede señalarse como alguien que apoyó al régimen anterior. “Como ellos muchos de nosotros, habrá quienes se identifiquen con un grupo, pero también quienes sólo están preocupados por la situación y ven signos de autoritarismo que deberían de alertarnos a todos. Ese debe ser el mensaje central”.

En el desplegado se puede observar además la firma de académicos que abiertamente votaron por AMLO y hoy en día dicen “hay un límite” en esta condena sistemática, añade la investigadora, e incluso es un tema que se puede ligar con otros, como el de la ciencia. “Esa misma forma de reaccionar ante la crítica es reproducida por funcionarios como Elena Álvarez-Buylla, Irma Sandoval o Hugo López-Gatell (…), ése es el mantra de este gobierno, un esquema que resulta polarizante, dañino y poco constructivo para el país”. 

Después del desplegado de 650 intelectuales y académicos —de los cuales una académica y un ceramista señalaron no haber participado— se publicó otra carta ciudadana con la firma de 28 mil personas en apoyo y contra los “privatizadores de la palabra”. “No es un problema de competencia de quien junta más firmas —señala a Crónica Antonio Lazcano, miembro de El Colegio Nacional—, sino de comprender los riesgos que hay cuando el Presidente, desde la máxima tribuna del país, comienza a denostar a sus críticos”. 

El profesor de la UNAM enfatiza que la obligación de toda autoridad es escuchar a los críticos, sobre todo cuando vienen de un pasado académico. “No se puede satanizar a los detractores, cuando esto corre el riesgo de limitar la libertad de expresión. ¿Alguien juntó 28 mil firmas? No es un asunto de cuántos goles se meten, sino escuchar los argumentos”.

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