Opinión


Itzcóatl, la historia pintada a su conveniencia

Itzcóatl, la historia pintada a su conveniencia | La Crónica de Hoy

Desde el Congreso, surgió una frágil propuesta para retirar todo monumento que hubiera en México dedicado a Cristóbal Colón o a Hernán Cortés, como si esto cambiara el curso de la historia o como si bajo la óptica del Siglo XXI, hubiera justificación para enjuiciar a personajes que vivieron en los siglos XV y XVI, y que en aquellos años estaban sujetos a sus propias leyes, como es el caso de las Siete Partidas de Alfonso X El Sabio, y que eran las que imperaban en 1492 y 1521 en la Península Ibérica. Prueba de ello es que Cortés fue sometido a Juicio de Residencia una vez que terminaron sus funciones administrativas en Nueva España, para lo cual se designó al licenciado Luis Ponce de León y a Marcos Aguilar.

Esta propuesta legislativa me trae a mente lo ocurrido durante el gobierno del cuarto tlaloani de México ­Tenochtitlan, Itzcóatl, quien tras indudables éxitos militares sobre Azcapotzalco en 1428, liberó a su pueblo de los tributos que pesaban sobre ellos y subyugó  a los pueblos del valle, como los chalcas y xochimilcas, e incluso extendió su influencia hasta Cuernavaca e Iguala, y decidió quemar todos los códices anteriores a él para que la memoria histórica partiera de su reinado. Con esto se perdió la verdadera memoria histórica.

El Códice Matritense traducido por el Dr. Miguel León Portilla, lo refiere así: “Se guardaba su historia pero entonces fue quemada, cuando reinó Itzcóatl en México. Se tomó una resolución, los señores mexicas dijeron: no conviene que toda la gente conozca las pinturas. Los que están sujetos (el pueblo) se echarán a perder y andará torcida la tierra, porque allí se guarda mucha mentira y muchos en ellas han sido tenidos por dioses”.

Tras la quema de todos los códices ­

anteriores de la salida de Aztlán, Itzcóatl impuso su versión del pasado, promovió el sacrificio humano reglamentando el culto religioso, y el resultado es que es difícil diferenciar los mitos que subsistieron de la propia realidad, pues manejó la historia a su conveniencia.

Los tiempos prehispánicos no están alejados de lo que hoy llamamos corrupción, prueba de ello es que Tízoc fue asesinado en 1486, en un complot entre militares que estaban inconformes por la supuesta falta de capacidad política y militar del tlatoani, no obstante él extendió sus campañas militares hasta Guatemala, sofocó rebeliones de varios pueblos sometidos, reforzó los diques de defensa de la ciudad y construyó un nuevo acueducto desde Coyoacán; además, emprendió la construcción del Templo Mayor de Tenochtitlan.

La reconciliación de un pueblo con su historia, la aceptación racional de todos los acontecimientos, positivos y negativos, forma parte de la madurez. Por ejemplo, la península ibérica estuvo sometida por el Imperio Romano; los árabes, durante ocho siglos, por los celtas, y toda esa mezcla de razas vino a dar un rico perfil cultural y étnico a sus habitantes.

En México, aun entre los indígenas, hay sangre europea y en mucho están influenciados por su cultura, pero tampoco hay que olvidar la llamada tercera raíz proveniente de África, como tampoco la presencia asiática en varias entidades del país.

José Vasconcelos, al hablar de la Raza Cósmica, la comparaba con una mazorca con granos de distintos colores. Eso es México, un mosaico de culturas que no se puede negar. Somos productos del devenir histórico.  

 

 

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