Opinión


Jeanine Áñez

Mal empieza la presidenta interina de Bolivia, si celebra su discutido nombramiento con una Biblia en la mano y proclamando ante sus simpatizantes que “Dios ha regresado al Palacio de Gobierno”. Una cosa es intentar llenar el vacío de poder dejado por la renuncia de Evo Morales y su posterior huida a México, ya que su vida corría peligro, y otra muy diferente hacerlo sin quórum parlamentario, por el boicot de la bancada oficialista integrada en el Movimiento al Socialismo (MAS) del derrocado dirigente bolivariano e indigenista. La nueva líder del país andino debería dejar en casa su Biblia y gobernar con estricto apego a la Constitución y a su mandato, que no es otro que convocar a elecciones lo antes posible y bajo la supervisión de la comunidad internacional.

Jeanine  Áñez  | La Crónica de Hoy

Mal empieza la presidenta interina de Bolivia, si celebra su discutido nombramiento con una Biblia en la mano y proclamando ante sus simpatizantes que “Dios ha regresado al Palacio de Gobierno”. Una cosa es intentar llenar el vacío de poder dejado por la renuncia de Evo Morales y su posterior huida a México, ya que su vida corría peligro, y otra muy diferente hacerlo sin quórum parlamentario, por el boicot de la bancada oficialista integrada en el Movimiento al Socialismo (MAS) del derrocado dirigente bolivariano e indigenista. La nueva líder del país andino debería dejar en casa su Biblia y gobernar con estricto apego a la Constitución y a su mandato, que no es otro que convocar a elecciones lo antes posible y bajo la supervisión de la comunidad internacional.

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