Opinión


Jesús Orta Martínez

Ayer renunció a su cargo como jefe de la Policía capitalina. Las razones fueron que debe atender asuntos personales. Sin embargo, su labor en estos diez meses tiene claroscuros: sus estrategias para disminuir la inseguridad pública y mejorar los cuerpos policiacos no alcanzaron el propósito deseado, aunque hubo acciones exitosas. Su dimisión es una muestra de lo mucho que falta por hacer para que la capital del país sea una ciudad segura, donde los habitantes tengan la certeza de cuentan con una policía confiable.

Jesús Orta Martínez | La Crónica de Hoy

Ayer renunció a su cargo como jefe de la Policía capitalina. Las razones fueron que debe atender asuntos personales. Sin embargo, su labor en estos diez meses  tiene claroscuros: sus estrategias para disminuir la inseguridad pública y mejorar los cuerpos policiacos no alcanzaron el propósito deseado, aunque hubo acciones exitosas.  Su dimisión es una muestra de lo mucho que falta por hacer para que la capital del país sea una ciudad segura, donde los habitantes tengan la certeza de cuentan con una policía confiable.

 

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