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Judy: No todos los caminos nos llevan a Oz

El filme, protagonizado por Renée Zellweger, llegó a las salas de cine nacionales este fin de semana.

Judy: No todos los caminos nos llevan a Oz | La Crónica de Hoy

Zellweger se perfila para ganar el Oscar como Mejor Actriz. (Foto: Cortesía)

¿Cómo se construye la carrera de un artista? El talento innato o construido siempre ha estado rodeado de intereses económicos y comerciales, los cuales terminan enviando a segundo plano la verdadera esencia de una figura artística. Sin profundizar en los diversos círculos de poder de la industria, y dejando el peso de la historia en su protagonista, Judy (2020) intenta reflejar los contrapesos emocionales y mediáticos que una figura pública suele enfrentar.

Durante el año 1939, el estudio Metro-Goldwyn-Mayer estrenaba El Mago de Oz, dirigida por Victor Fleming, uno de los clásicos más icónicos en la historia de la cinematografía mundial y que catapultaría a una de las artistas más queridas de su época, Judy Garland (A star is born, 1954); el director Rupert Goold (True history, 2015) presenta los últimos años en la vida de la actriz y cantante norteamericana, quien es interpretada convincentemente por Renée Zellweger (Cold mountain, 2003).

La película nos traslada al último año de vida de Judy, durante el cual realizó una serie de conciertos en el Talk of the Town en Londres, con el propósito de reavivar su mermada carrera musical y cinematográfica. Ante una figura destruida por el ritmo exacerbado de su ascenso profesional, el filme mantiene una clara intención de retratar las consecuencias del abuso físico y emocional que Garland sufrió en gran parte de su trayectoria.

Los fantasmas de un pasado caótico y lleno de incertidumbre rondan constantemente la pantalla a través de pequeñas vistas a la infancia de la actriz, los cuales permean en una mirada perdida y una reiterada incertidumbre hacia el futuro; emociones que son traducidas por la figura de Renée Zellweger, quien se transforma en una mujer cuya única vía de escape es el escenario.

Una de las virtudes de la propuesta de Goold es que no cae en las fórmulas clásicas de una biopic, enfocándose en un pequeño fragmento de la vida de la artista, sin intentar abarcar toda su trayectoria, creando una mínima cercanía ante los personajes que rodean a la protagonista. Sin embargo, el peso actoral de ­Zellweger crea una inevitable atracción hacia el personaje de Judy, dejando de lado el guion y dando prioridad al desempeño de la actriz en pantalla.

Llevándose el premio como Mejor Actriz de Drama en los Globos de Oro 2020, así como en los Critics’ Choice Awards, la mayor virtud del filme es el trabajo de su protagonista, olvidándose de aportar algo más al filme en cuestión y generando una sensación de vacío en el espectador, el cual sólo podrá gozar de contados momentos de verdadera diversión o emoción dramática.

Judy (2020) pasará a ser una biopic convencional sin mucho qué aportar al mundo del cine, resguardándose en la brillante actuación de una actriz que ya había demostrado sus virtudes en películas como Chicago (2002) o Cold Mountain (2003), donde incluso ganó un premio de la Academia como Mejor Actriz de Reparto.

 

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