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Kamala Harris se come a Joe Biden en el segundo debate demócrata

La exfiscal de California ataca al favorito en las encuestas por deportación de tres millones de inmigrantes, cuando era vicepresidente, y por haber apoyado a congresistas segregacionistas

Kamala Harris se come a Joe Biden en el segundo debate demócrata | La Crónica de Hoy

Si hacemos caso al aplausómetro, a los analistas y a los periodistas que la rodearon al acabar el duelo, el segundo y último debate entre demócratas consagró las aspiraciones de la exfiscal de California, Kamala Harris, a alzarse el año que viene con la candidatura presidencial demócrata.

Si el primer debate sorprendió con la intervención del hispano Julián Castro, el debate de ayer encumbró a la candidata afroestadunidense, que eclipsó a los dos favoritos, el exvicepresidente Joe Biden, que en momentos se sintió acorralado por las críticas, y el senador Bernie Sanders, empeñado en defender una “revolución política” y en un gobierno en guerra contra Wall Street.

Directo a la yugular. Biden entró sonriente y tranquilo a la sala de convenciones de Miami, donde llegó como claro favorito frente a los otros nueve adversarios de la noche. Pronto perdió la sonrisa, cuando Harris sacó el tema racial, que lo hizo personal porque recordó que ella misma y su hermana lo sufrieron “porque éramos negras”.

Con firmeza, pero sin perder la calma, Harris reprochó a Biden su apoyo a congresistas segregacionistas.

“Me dolió que (Biden) alabara a esos segregacionistas”, declaró Harris, tras recordar que “no hay un solo negro en este país que no haya sufrido discriminación” y levantó los mayores aplausos cuando recordó que ella, cuando fue fiscal en California, ordenó el uso obligatorio de cámaras en el uniforme de cada agente de la policía.

Frente a este ataque a la yugular de Biden, al favorito en las encuestas se le vio dubitativo, a la defensiva, débil frente a una temperamental Harris a quien no le tembló la voz para criticarlo por el otro gran tema de la noche: los inmigrantes.

La senadora Harris reprochó con dureza el papel de Biden durante la administración de Barack Obama, cuando no dudó en deportar a tres millones de inmigrantes.

“Cuando era fiscal (del estado con más inmigrantes) me enfrenté al gobierno federal. Estuve en desacuerdo (con Obama y Biden) porque no eran criminales”, declaró Harris y, dirigiéndose al presidente Trump, repudió que defienda más con sus leyes a los que cometen crímenes y no a los indocumentados, que tienen miedo a denunciar delitos, por miedo a ser deportados.

“El 21 de enero de 2021 firmaré una orden ejecutiva para desmantelar la cruel política migratoria de Trump”, aseguró. “Necesitamos desesperadamente una reforma migratoria compasiva y humana en este país, que comienza con un camino a la ciudadanía”, dijo la senadora Kirsten Gillibrand, levantando de nuevo los aplausos de los espectadores.

La sorpresa Buttigieg. El otro triunfador de la noche fue el alcalde Pete Buttigieg, el único aspirante abiertamente homosexual. Con un discurso firme, pero sereno, criticó al Partido Republicano y a la derecha al señalar que ninguno tiene el “monopolio sobre la moral”.

“Para un partido que se asocia con el cristianismo, decir que está bien sugerir que Dios sonríe ante la división de familias a manos de agentes federales, que Dios tolera poner a los niños en jaulas, ha perdido todo derecho a usar lenguaje religioso”, expresó.

Brecha generacional. Al igual que Biden, el otro candidato favorito que quedó en evidencia fue el veterano senador Bernie Sanders, quien sigue anclado en el mismo discurso de 2016, centrado en atacar a Wall Street, a los ricos y sobre todo a Trump.

“El presidente es un mentiroso patológico y un racista”.

 

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