Opinión


Ken Cuccinelli

El director interino de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos confirmó ayer que, al igual que su jefe, el presidente Donald Trump, no sólo es un racista, sino también un clasista. Ayer, durante la presentación de la nueva normativa migratoria, defendió que los inmigrantes legales de bajos ingresos —en su mayoría hispanos— puedan perder su green card, si solicitan bonos de comida o ayuda para viviendas o salud. Se olvida que ésos a los que llama despectivamente una “carga pública” son los que sostienen la base de la economía nacional, haciendo el trabajo que no quiere hacer ningún estadunidense, y por salarios muy bajos. La crueldad y la estupidez no tienen límites entre los funcionarios de Trump.

Ken Cuccinelli | La Crónica de Hoy

El director interino de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos confirmó ayer que, al igual que su jefe, el presidente Donald Trump, no sólo es un racista, sino también un clasista. Ayer, durante la presentación de la nueva normativa migratoria, defendió que los inmigrantes legales de bajos ingresos —en su mayoría hispanos— puedan perder su green card, si solicitan bonos de comida o ayuda para viviendas o salud. Se olvida que ésos a los que llama despectivamente una “carga pública” son los que sostienen la base de la economía nacional, haciendo el trabajo que no quiere hacer ningún estadunidense, y por salarios muy bajos. La crueldad y la estupidez no tienen límites entre los funcionarios de Trump.

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