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La 4T reactiva en el Cinvestav sindicato de investigadores

Aunque se había registrado desde 2000, la UPAC no había funcionado hasta ahora que los científicos buscan reactivarlo debido al impacto que ha tenido la Ley de Remuneraciones en sus prestaciones

La 4T reactiva en el Cinvestav sindicato de investigadores | La Crónica de Hoy

En junio, académicos del Cinvestav se manifestaron afuera de Palacio Nacional contra los recortes y medidas de austeridad que han a afectado a la institución.

Desde inicios del año, con la puesta en marcha de la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, investigadores y académicos de diferentes instituciones han sido afectados en sus ingresos y prestaciones, entre éstas el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav).

En otras instituciones se ampararon, algunos con base en contratos colectivos de trabajo, lo cual no fue el caso del Cinvestav, centro de investigación considerado un organismo público descentralizado del Gobierno; bajo su estructura jurídica, los científicos son considerados a su vez como servidores públicos.

En el Cinvestav, los académicos perdieron su seguro de gastos médicos mayores y sus percepciones disminuyeron, ya que algunas prestaciones y pago de impuestos eran absorbidos por la institución. En julio, un grupo nutrido de investigadores y estudiantes del Cinvestav se manifestaron frente a Palacio Nacional contra los efectos que tenía la ley, así como los recortes presupuestales del sector y las medidas de austeridad, que no sólo han afectado a los académicos, sino también a sus trabajadores.

Aunque los casos están bajo revisión de las autoridades, grupos de académicos del Cinvestav decidieron rescatar un proyecto que, antaño, era soslayado o parecía inviable e incompatible con su labor: un sindicato de investigadores.

El antecedente se remonta a hace alrededor de dos décadas, señala Antonio Osorio Cordero, investigador del Departamento de Control Automático y actual presidente de la Unión de Personal Académico del Cinvestav (UPAC), el cual no se registró sino hasta el año 2000. “Hubo algunos problemas a finales de la década de los noventa y vimos la necesidad de consolidar el sindicato. A veces, este tipo de decisiones son coyunturales y se toman ya hasta que se tiene la soga en el cuello”.

La UPAC se registró y tuvo un periodo de afiliación un par de meses después de abril del 2000. “Lo que restaba era hacer un contrato colectivo y negociarlo con el Cinvestav, pero pasaron los problemas de entonces y los académicos ya no participaron en el sindicato, no se siguió adelante”.

No resurgió el tema, sino hasta 2019, cuando impactó la Ley de Remuneraciones (la soga en el cuello). “Es un tema viejo que nunca progresó porque nunca tuvo el apoyo de los mismos investigadores, que hemos sido críticos de los mecanismos sindicales”, señala por su parte Gerardo Herrera Corral, del Departamento de Física.

RETICENCIA. Lorenza González, del Departamento de Fisiología, refiere que muchos han sido reticentes al funcionamiento del sindicato, puesto que éstos “hacen huelgas y nosotros no queremos parar nuestro trabajo”. Sin embargo, frente a las medidas del nuevo gobierno “ahora los investigadores nos sentimos muy vulnerables, inseguros y con incertidumbre —de un día para otro nos quitaron el seguro de gastos médicos mayores—. Por eso, ahora la respuesta es favorable para afiliarse a un sindicato”, señala la también miembro de la agrupación ProCiencia.

La reticencia de los científicos se explica por la historia del sindicalismo en México, refiere Herrera Corral (Premio Crónica), que se ha presentado no en formas tan positivas. “Puede ser peligroso para la actividad académica, donde nos regimos por una evaluación crítica”. El físico menciona que su gremio se encuentra en constante revisión y los sindicatos pueden beneficiar a un académico no por su ­desempeño profesional.

Aún así, muchos como él aceptarán este tipo de riesgos, puesto que “por primera vez vimos el peligro en que se encuentra hasta el mismo Cinvestav. Ha habido mucha actividad y efervescencia”.

Frente a este miedo, el sindicato ha sido revivido, apunta Osorio Cordero. “Ante esta reactivación tenemos que hacerlo funcionar como no se había hecho”. Por el momento han realizado ya la primera asamblea formal y el abogado de la UPAC actualizará en estos días la toma de nota, para posteriormente renovar la mesa directiva.

El Cinvestav cuenta con más de 620 investigadores en sus diferentes unidades —Saltillo, Monterrey, Tamaulipas, Guadalajara, Irapuato, Querétaro, Mérida, Zacatenco y Unidad Sur en la capital— de los cuales se han afiliado 275 miembros, pero seguirán las afiliaciones, dice Osorio.

Hay muchos que se opusieron al sindicato, relata, exfuncionarios e incluso un exdirector que ahora se han afiliado. “En este cambio de régimen hay que moverse del lado de la ley, y nosotros tenemos el derecho de hacerlo a través de un sindicato. El objetivo de éste en el Cinvestav es contribuir a la superación académica de la institución y acabar con cualquier mala práctica que impida alcanzarlo”, finalizó.

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