Opinión


La 4T y su pasión por el petróleo

La 4T y su pasión por el petróleo  | La Crónica de Hoy

DR. ROGELIO RAMÍREZ DE LA O,

PRÓXIMO SECRETARIO DE HACIENDA:

+Añorar el pasado  es correr tras el viento

Proverbio ruso

 

De los analistas financieros solo he escuchado buenos comentarios sobre usted. Sus credenciales son impecables y los medios hacen referencia a que ha dirigido una de las firmas de análisis macroeconómico más prestigiadas. Enhorabuena para México contar con un secretario tan brillante. Yo, lo siento por usted.

No es que lo quiera desilusionar de su próximo cargo, pero usted se ha formado en un mundo donde cuenta la obtención de indicadores de eficiencia o rentabilidad y donde se aprecian los datos duros para tomar decisiones, pues hay montones de dinero de por medio. En síntesis, don Rogelio, usted proviene de un mundo lógico, racional y que mira al largo plazo.

Lo cierto es que por más técnicos y hasta tecnócratas que sean los titulares de Hacienda, siempre se topan con las necesidades –a veces necedades— políticas.

Aunque no va a ser su campo de manera directa, pero de su secretaría saldrá el billete, quiero plantearle algunas dudas que tengo sobre la racionalidad de la política energética de nuestro país. Conste que no soy economista, solo periodista.

No entiendo la pasión de este gobierno por el petróleo. Según datos del Outlook hecho por la petrolera bp, 93% de las reservas las concentran 14 países, empezando con Venezuela y Arabia Saudita (17.5 por ciento cada una) y terminando con Qatar (1.5 por ciento). México no pinta.

No pinta porque según  informó la Comisión Nacional de Hidrocarburos, México cuenta con reservas probadas de petróleo hasta para 2030. O sea, ¿se construye la refinería de Dos Bocas cuando, en el mejor de los casos, tendrá materia prima para ocho años? ¿Qué va a pasar cuando ya no tengamos petróleo? Claro, será problema del siguiente gobierno.

La actual administración ha inyectado miles de millones de dólares a PEMEX, porque Andrés Manuel López Obrador se prometió a sí mismo rescatar a la paraestatal y que aquí se refine la gasolina que consumimos. Ahí se fue una buena parte Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios, así que usted ya no contará con ese “colchón” para la época de vacas flacas que vivimos, don Rogelio.

Pues con todo y las inyecciones, PEMEX sólo ha reportado pérdidas y es la petrolera más endeudada del mundo.

No es que sugiera, ni remotamente, la desaparición de PEMEX. Lo que me pregunto es por qué no tiene planes de transición. Usted lo sabe mejor que yo, don Rogelio, que las principales petroleras ahora invierten en energías alternativas. Exxon se orientó hacia las algas fotosintéticas para producir crudo renovable, mientras que Shell se fue por la energía solar. De acuerdo con Bernard Looney, CEO de bp, la producción de energía solar y eólica creció 40 por ciento en 2019.

Estas petroleras apuestan a ganar. Primero, porque la demanda de energía seguirá a la alza y ellas estarán ahí para proporcionarla. Segundo, porque están conscientes de que la meta mundial es llegar a cero emisiones de carbono para el 2050 y si no lo logran, están fuera del negocio.Es más, no va haber planeta donde hacer negocios. Así de sencillo.

Shell, bp, Chevron, Exxon y Total son empresas emblemáticas en sus países de origen, casi tanto como PEMEX. La diferencia es que no se envuelven en la bandera del pasado.

Una petición, como contribuyente que soy. Haga todo lo posible para que nuestro futuro nacional no llegue a degradarse tanto como la deuda de PEMEX.

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