Opinión


La adolescencia

La adolescencia | La Crónica de Hoy

La adolescencia. ¿Por qué se llama así? Justamente porque es la etapa en que se adolece de conocimiento y experiencia. Es una época de profundos cambios físicos y mentales. El cuerpo cambia considerablemente y no muchas veces como lo esperábamos o deseábamos. En la mente se presentan cambios psicológicos y afectivos, pues los adolescentes van sustituyendo la seguridad y el cariño de los padres, por la aprobación y aceptación de los amigos.

Los jóvenes se vuelven inestables, susceptibles, y más impulsivos en la búsqueda de su libertad e identidad. Su razonamiento y concentración en esta etapa es muy voluble, pues se enfrentan a la disyuntiva de seguir con los patrones aprendidos, o experimentar los nuevos patrones, dando por consecuencia una rebeldía natural, en la búsqueda de su autoidentidad. Se podría decir que están ensayando cuál será finalmente su personalidad.

La irresponsabilidad es otro de los factores que acompañan a la adolescencia, al creer que la libertad va a desligada del compromiso de responder por nuestros actos. Todas estas ambigüedades y contradicciones, muchas veces generan tensiones innecesarias y frustraciones que no se saben manejar todavía por falta de madurez. En muchas ocasiones el tránsito de la infancia a la edad adulta, se convierte en un camino difícil de seguir, si no se cuenta con una guía adecuada.

También, por falta de orientación, el adolescente puede convertirse en un ser neurótico, en casos extremos sufre depresiones que pueden orillarlo incluso al suicidio. El mutismo en el que entran en esta etapa los jóvenes es exasperante para los adultos, quienes no logran comprender cómo ha cambiado su niño y en quién se ha convertido.

Pero esta etapa es también la de los sueños y las fantasías. Los adolescentes viven dejando la realidad por separado, por lo que los demás no comprenden sus acciones. En esta etapa el amor incondicional de los padres se pone a prueba. Debemos reafirmar a los adolescentes en la idea de que cuentan con nosotros y nuestro amor siempre y en todo momento. Esto es lo que a ellos les dará la confianza de experimentar esta parte novedosa de la vida, sin miedos a la crítica y juicios de los adultos. De esta forma aprenden que sus fallas son de aprendizaje, y que ellas no los determinan, y menos impiden que tengan un futuro luminoso. Incentivar el autocontrol en esta etapa de peligros es fundamental.

El respeto, la admiración, el encantamiento de esa joven persona que está surgiendo ante nuestras propias narices dejando atrás la niñez, no debe obnubilar a los padres y convertirlos en seres demasiado permisivos, sino asumir que junto con los hijos pueden transitar esta etapa con alegría, ya que al final habrá de brindarles grandes satisfacciones.

 

mail: corzoalma17@yahoo.com.mx

 

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