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La arqueología, “arma” para legitimar ocupación y pertenencia de Jerusalén

COORDENADA CRÓNICA. Esta ciencia ha sido una vía clave para los israelíes como sustento histórico y cultural para expandir en el oriente palestino la influencia geopolítica, turística y religiosa en la ciudad 

La arqueología, “arma” para legitimar ocupación y pertenencia de Jerusalén | La Crónica de Hoy

Excavaciones en un complejo subterráneo de Jerusalén. (ABIR SULTAN/EFE)

- COORDENADA CRÓNICA -

 

En 1996, la apertura en Jerusalén de una nueva salida hacia un pasaje subterráneo a lo largo de una parte del Muro de las Lamentaciones, dentro del Muro Occidental de la Mezquita Al-Aqsa, se sumó a las tensiones políticas entre Israel y Palestina, para provocar una “mini intifada” que causó la muerte de alrededor de un centenar de personas. La arqueología en una de las regiones más convulsas del mundo tiene una relevancia religiosa y de Estado de gran calado. 

Éste es sólo un ejemplo fatal de cómo la arqueología en esta ciudad dividida es sensible no sólo para la comunidad científica, sino también para la política y las sociedades palestina e israelí. A través de sus principales monumentos, el panorama más superficial de la ciudad deja ver la complejidad de un escenario prácticamente irreconciliable: 

La mezquita de Al Aqsa, –el tercer lugar santo para el islam, después de La Meca y Medina– se encuentra encima del Muro de las Lamentaciones –restos del Templo de Jerusalén, el más sagrado para los judíos–; el Túnel de las Lamentaciones a su vez hace frontera con el Monte del Templo, donde se encuentra el Domo de la Roca, sitio donde se dice que se elevó Mahoma al cielo; es en ese mismo sitio donde se dice que Yahveh pidió a Abram sacrificar a su hijo Isaac. A tan sólo unos cuantos kilómetros al poniente se encuentra la Iglesia del Santo Sepulcro, sitio alrededor del cual, para el cristianismo, Jesús fue crucificado y sepultado. 

Ciudad Vieja (composición de BBC).

Los monumentos, edificios y vestigios arqueológicos forman una argamasa indisoluble, que a las tres religiones monoteístas con más seguidores en el mundo les cuesta aceptar. Los arqueólogos la mayor parte de las veces cargan, por voluntad o no, con la agenda política y religiosa de la historia que cada cultura quiere contar por encima de las otras. 

CONTROL DE LAS EXCAVACIONES

"Israel, con el apoyo de Estados Unidos, continúa su agresión contra los valores árabes e islámicos en la Jerusalén ocupada", refirió en 2019 el Consejo Nacional Palestino, en referencia a la apertura de túnel bajo el muro de Burak de la Mezquita Al-Aqsa, que forma parte del proyecto "Shalem" del gobierno israelí, que contempla proyectos turísticos y excavaciones arqueológicas en todo el Barrio Silwan, llamado por los judíos la "Ciudad de David", así como en Jerusalén oriental.

“La administración palestina está en contacto con Jordania para combatir los peligros que se puedan generar por la construcción de un túnel desde Silwan a la Mezquita al-Aqsa y que se realicen excavaciones allí”, refirió por su parte Sheik Mahmoud al Habbas, asesor de Relaciones y Asuntos Religiosos de Abbas para el mundo Musulmán. A los reclamos se sumaron la Liga Árabe e instituciones como la Universidad de Al-Azhar, en Egipto. 

Los problemas y polémicas que enfrenta la arqueología en Jerusalén tendrían que llevar consigo las complejidades de una historia que desentierra capa a capa los edificios y restos de los últimos tres mil años: desde las edades cananea, babilonia, persa, romana y bizantina, hasta los periodos islámicos temprano, el cruzado y el otomano. 

A través de la arqueología, el Estado de Israel ha buscado a lo largo más de medio siglo justificar y legitimar la ocupación de este territorio; algunos arqueólogos del la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA) realizan investigaciones enmarcadas en la Biblia, incluso por encima de la arqueología cristiana o musulmana. En tanto, la autoridad de arqueología islámica para el Waqf, hace lo priopio, aunque con menos recursos y menos control sobre las investigaciones que se pueden llevar a cabo. 

Nir Barkat, ex alcalde de Jerusalén, con el sello de arcilla, del período del Primer Templo, que perteneció al "gobernador de la ciudad" de Jerusalén hace 2.700 años. (FOTO: Yoli Shwartz/IAA)

Por otra parte, los proyectos como los túneles en Jerusalén oriental son financiados por la comunidad civil israelí o por organizaciones como la Fundación Ciudad Vieja de David, creada por David Be’eri, ex comandante israelí.

“Hallan sello en Jerusalén que confirma existencia de gobernador hace 2700 años”, “Arqueólogos encuentran evidencia de la conquista de Jerusalén por Babilonia… como dice la Biblia”, “Descubren en Jerusalén una calle que fue construida por Poncio Pilato”, “Descubierto, un complejo subterráneo de hace dos mil años en Jerusalén”, son algunas de las noticias de los últimos años reportadas por la IAA. Ésta última, como varias más, se refiere a una excavación que se ubica debajo de la entrada a los túneles del Muro de las Lamentaciones, que según Barak Monnickendam-Givon, director de excavaciones del IAA revelan a la antigua “Jerusalén en toda su gloria: sus gentes, religiones y diversidad de grupos que la habitaron, trabajaron, construyeron y glorificaron durante generaciones”.

BAJO JERUSALÉN

Jerusalén es una de las ciudades más excavadas y con mayor número de sitios arqueológicos activos en el mundo, muchos de los cuales se encuentran incluso debajo de la ciudad y son ilegales, de acuerdo a las leyes internacionales. En los últimos años se lleva a cabo un mega proyecto arqueológico enmarcado en el Shalem, que ha cavado túneles por debajo de la Ciudad Vieja, en el Jerusalén oriental, cuya superficie está ocupada por viviendas de pobladores palestinos, quienes incluso han reportado daños en la estructura de éstas, evento soslayado por las autoridades arqueológicas judías.  

Túneles en la Ciudad Vieja, parte del proyecto Shalem, del gobierno israelí. 

En el artículo “Bajo Jerusalén”, escrito por Andrew Lawler para National Geographic –donde retoma parte de su investigación para un libro con el mismo nombre–, recoge el testimonio de diversos arqueólogos del IAA y del Waqf. En éste narra parte del trabajo de la arqueóloga Eilat Mazar, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, quien asegura haber hallado el palacio del rey David, el primer gobernante israelí de la ciudad, con base a hallazgos cerámicos y conjeturas bíblicas. Tales métodos no son aceptados por la comunidad internacional. 

Algunos palestinos acusan a la arqueología por usarse como arma de ocupación y las constantes excavaciones subterráneas son uno de los elementos expansivos para ganar terreno judío en Jerusalén oriental. En la superficie, el desalojo de palestinos en barrios como Sheij Jarrah para establecer asentamientos judíos, es uno de los motivos por el que ha escalado el actual conflicto.

“Todos los que gobernaron Jerusalén hicieron lo mismo: construyeron su torre y alzaron su bandera”, refiere Shlomit Weksler-Bdolah, arqueóloga del IAA, a Andrew Lawler. “Pero creo que es más fuerte que todos aquellos que tratan de controlarla. Nadie puede borrar por completo lo que hubo antes”. 

 

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