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La becaria indecisa que AMLO perdió ante el floreciente negocio de la belleza

Después de tres meses, Dalia se dio cuenta que el programa gubernamental le había ayudado, pero que el trabajo en el Cendi no era lo que esperaba.

La becaria indecisa que AMLO perdió ante el floreciente negocio de la belleza | La Crónica de Hoy

Orgullosa trabajadora del absorbente mundo de la belleza. Dalia encontró la disciplina en Jóvenes Construyendo el Futuro, a pesar de que lo abandonó luego de 3 meses.

Dalia Castillo es una chica de 19 años y no logró que fuera terso su paso a la vida laboral una vez que logró concluir la universidad. Como muchos, tiene intereses variados, que se han reflejado en sus incursión en diferentes actividades. Su trabajo actual, en el que empieza a estabilizarse, es la belleza, coloca uñas y pestañas a domicilio. Para llegar a este punto de su vida, echó mano del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, aunque en realidad sólo por tres meses.

Dalia terminó de estudiar la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad ICEL hace un año y, como muchos jóvenes, se topó con la cruda realidad de la falta de trabajo y de oportunidades. Empresas de comunicación le pedían experiencia, y de tanto buscar sin encontrar, se desmotivó.

Los padres de Dalia la han apoyado enteramente, por lo que el dinero para sus gastos esenciales nunca ha sido un problema, incluso las fiestas eran parte de su rutina. Pero un día se sintió cansada de formar parte de los ninis y decidió inscribirse en Jóvenes Construyendo el Futuro, aunque fue en ese momento en el que decidió que debía dar un viraje.

Desde la inscripción, estaba decidida a dejar de lado las ciencias de la comunicación y optar por buscar algo nuevo. Se pensó a sí misma integrada a un equipo de personas cuidando y atendiendo niños pequeños y decidió que Construyendo el Futuro podía abrirle la puerta a esa actividad.

En los sistemas de Jóvenes Construyendo el Futuro pudo acceder a un puesto de aprendiz en un Centro de Desarrollo Integral. A pesar de nunca haber tenido un trabajo formal, la joven estaba convencida de que podía sobresalir en esta nueva área.

Cada día apoyaba a las maestras del CENDI en diversas actividades, vigilando a los pequeños, barriendo las aulas, limpiando pupitres y cualquier otra actividad ala que fuera requerida, Dalia hacia todos los trabajos que le ponían enfrente. No iba mal.

“Tener una responsabilidad me ayudó a madurar mucho, entendí que no todo en la vida se obtiene estirando la mano, el trabajo es fundamental”, recuerda ahora.

Dalia recibió la beca de 3 mil 748, lo que le cayó muy bien, pero  no se sentía del todo a gusto con las actividades; además, los horarios y la distancia no le eran del todo convenientes.

Luego de tres meses como becaria de AMLO, decidió abandonar el programa, pero con ahorro suficientes para dar un nuevo golpe de timón: con los tres meses de su beca  se inscribió a un curso de belleza.

La joven de 19 años decidió emprender su propio negocio a partir de lo aprendido, particularmente en el ramo floreciente de colocación de uñas y pestañas. Un inició lento, en el que no veía resultados económicos suficientes y con clientes escasos, la llenó de dudas. “Cuando dejé el puesto de aprendiz en el Cendi me sentí mal, pues me daba miedo la idea de depender de mis padres toda la vida”, rememora.

Encontró finalmente una vía para acrecentar su clientela: a través de redes sociales. Dalia va a casa de quienes lo solicitan para colocar uñas y pestañas.

Es buena en este trabajo, así que la Comunicación Social y el cuidado de los niños ha quedado atrás, cuando menos por ahora. De momento, tampoco piensa volver a Jóvenes Construyendo el Futuro.

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