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“La crisis medioambiental está ligada con nuestra (in)felicidad”: Luis Zambrano

Con una mayor calidad de vida de las personas, el estrés sobre los ecosistemas disminuiría, señala Luis Zambrano, quien publica Planeta (in)sostenible. No obstante, confundimos desarrollo con consumo y puntos del PIB

“La crisis medioambiental está  ligada con nuestra (in)felicidad”: Luis Zambrano | La Crónica de Hoy

Luis Zambrano es investigador del Instituto de Biología de la UNAM.

Deforestación de los bosques y selvas —la Amazonía en llamas—, los océanos inundados de plásticos, la extinción de especies, el cambio climático y más atentados de la humanidad contra el planeta, y contra sí misma, son el reflejo de que el desarrollo de las sociedades no va por un buen camino. Aún en detrimento del medio ambiente, ¿los seres humanos estamos satisfechos? Y si las personas tomaran consciencia de que su felicidad está directamente vinculada con la salud del medio ambiente, ¿cambiaría su actitud y forma de consumo?

Luis Zambrano plantea algunas de estas ideas en su libro Planeta (in)sostenible (Turner), desde donde expone qué nos ha conducido hasta este momento y que compromete tanto a todo ser vivo. El texto no nos dirá lo que debemos hacer para no sentir culpa, sino invita a tomar consciencia y entender lo que ocurre entre nosotros y nuestro entorno; a partir de ahí, nuestras decisiones podrían ser más asertivas.

El científico, investigador del Instituto de Biología de la UNAM, parte de las siguientes premisas-piezas fundamentales de lo que tenemos que cambiar-entender como seres humanos en las sociedades occidentales:

“No estamos por encima de la naturaleza, creemos que la podemos dominar, pero es falso. No podemos, punto, como no podemos viajar a Marte en 20 minutos. Creemos que con los avances tecnológicos lo lograremos algún día, pero no, nunca, porque somos parte de la naturaleza y todo lo que hagamos con ella nos va a rebotar, es una dinámica de ida y vuelta”, puntualiza en entrevista.

Ese rebote ocurrirá por otra de estas piezas, añade, vinculada con el entendimiento de que la naturaleza es un sistema complejo, por lo cual no reacciona mediante una causa-afecto, sino a través de propiedades emergentes. “El caos, el clima y la vida misma se componen de propiedades emergentes que no se pueden controlar, puesto que muy difícilmente son predecibles. Cuando nos damos cuenta de estas dos cosas debemos entender que debemos de trabajar no para controlar la naturaleza, sino trabajar con ella: apoyarse de las dinámicas que se entienden de ésta para mejorar las condiciones de vida de los seres humanos. Esto tiene implicaciones muy grandes en las condiciones de vida de los seres humanos”.

DESARROLLO (IN)SOSTENIBLE. El tercer punto se vincula con nuestra idea de bienestar. Como sociedad occidental, menciona, pensamos que la economía y el dinero son la pieza fundamental para mejorar la calidad de vida de los seres humanos, por lo que medimos el PIB de los países para saber si es o no desarrollado. “Si sube crecemos y en teoría estamos mejor… pero no es así”.

El investigador añade que existen características básicas fundamentales en todos los seres humanos que nos permiten o no ser felices: tener un hogar, salud y alimento asegurados. “Con esos tres uno puede ser tan feliz como Carlos Slim, o no, puesto que la estructura de la felicidad depende de otras actividades y relaciones personales”. Si estas características básicas fueran cubiertas por los gobiernos y sociedades no pensaríamos en crecimiento económico, como en los sistemas nórdicos, donde el Estado se hace cargo sin requerir toneladas de dinero. Para Zambrano, si estas características son cubiertas, el estrés que ejercemos en los ecosistemas disminuiría, de la mano de nuestros anhelos irracionales de consumo.

¿Todo esto se refiere a un desarrollo sostenible? El término por sí mismo es una contradicción, apunta, si se piensa que los recursos son infinitos. “Pero sí se puede mejorar la calidad de vida sosteniblemente o mantener una calidad de vida para la mayoría de esta forma”. Lo anterior dista del “desarrollo” consumista que vivimos, donde se tienen que extraer cada vez más recursos para tener más comodidades —“celulares, autos, viajes, yates, todas esas cosas aspiracionales que tienen las sociedades occidentales—, que no significan calidad de vida. Esto no puede ser llamado desarrollo, sino mejorar la calidad de vida para que las personas puedan ser felices, a partir de esto sí se puede tener un desarrollo sostenible”.

SENTIR CULPA NO SIRVE. El consumismo que nos ha impuesto el mercado y la economía global ha generado ideas equivocadas en la psique de las personas, menciona Zambrano, como ocurre con el uso de drogas o el consumo excesivo de alimento. “Lo mismo sucede desde el ángulo ambiental. No se trata de dejar de consumir carne y volvernos veganos para no sentir culpa, repensemos qué es lo que está mal para visualizar un camino hacia donde tenemos que ir juntos”.

Ese camino se puede abordar desde varias perspectivas, no hay que pensar en recetarios, porque se pierden nuevas ideas, añade. “Por otro lado, como humanidad tenemos que llegar a conclusiones generales; por ejemplo, Greta Thunberg, quien a su corta edad y sin tapujos ni cortapisas, se manifiesta como una persona preocupada por su futuro”.

El biólogo enfatiza que existen varios caminos e ideas para que la humanidad se dé cuenta y tome consciencia sobre su relación con su entorno y el medio ambiente. “Tengo fe y esperanza de que nos demos cuenta”.

Sin embargo, aclara, esto no significa depender de tendencias como tener una consciencia ambiental porque está de moda y así dejar de usar popotes. “La preocupación por el ambiente no puede ser una moda, porque es un concepto muy efímero. Lo que necesitamos es un cambio en la forma de pensar”.

Para cambiar la forma de pensar se necesita, entre otras cosas, conocimiento, del tipo que expone Zambrano en Planeta (in)sostenible, sobre el cual se refiere como un libro que no es para deprimirse, sino repensar lo que hacemos ante este cisma planetario. “Todavía estamos a tiempo de revertirlo y aun cuando no estemos a tiempo seguiremos estándolo, aunque sufriremos más”.

 

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