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La Cuenca de México, un lugar de concentración demográfica particular en Mesoamérica: Linda Manzanilla

Durante la conferencia “Distribución y jerarquía de los asentamientos humanos en la Cuenca de México antes del contacto”, que tuvo lugar en El Colegio Nacional, en el marco del Encuentro Libertad por el Saber, Linda R. Manzanilla Naim habló sobre  lo que hace de la región de la Cuenca de México un lugar de concentración demográfica particular en Mesoamérica.

La Cuenca de México, un lugar de concentración demográfica particular en Mesoamérica: Linda Manzanilla | La Crónica de Hoy

Foto: Archivo

Durante la conferencia “Distribución y jerarquía de los asentamientos humanos en la Cuenca de México antes del contacto”, que tuvo lugar en El Colegio Nacional, en el marco del Encuentro Libertad por el Saber, Linda R. Manzanilla Naim habló sobre  lo que hace de la región de la Cuenca de México un lugar de concentración demográfica particular en Mesoamérica.

Una de las cosas que hemos visto, explicó la arqueóloga y Premio Crónica, es la existencia de una serie de topoformas que representan lugares para obtener recursos diversos: lagos que proporcionaron a las sociedades antiguas peces de agua dulce, aves migratorias; la llanura lacustre que fundamentalmente se dedicó al cultivo; el monte y la sierra permitieron diversos elementos de caza, madera y recolección de productos.

Comentó que el patrón de asentamiento de Teotihuacán es anómalo con respecto a las primeras ciudades de Mesopotamia, donde se observaba una jerarquía. “Aquí vemos un asentamiento dominado por la mancha urbana de Teotihuacán y el resto de los sitios es fundamentalmente rural. Ya vemos la capital de un estado que es una gran ciudad planificada, multiétnica, y con una sociedad donde domina la estructura corporativa.”

Manzanilla propuso que la ciudad estuvo dividida en cuatro distritos, después recreados en las cuatro secciones de Tenochtitlán, porque la cosmogonía mesoamericana el espacio terrestre está dividido en cuatro rumbos. “Propongo que en ese espacio de cuatro distritos se disponen alrededor de 22 barrios, y en la periferia los llamados barrios étnicos: los oaxaqueños, un pequeño grupo michoacano, y los veracruzanos.”

El barrio oaxaqueño, la minoría más importante de Teotihuacán, ocupa el sector de la calzada oeste. El grupo de veracruzanos se encuentra en el este, en el primer punto que tocarían al llegar, “pero en el centro hay 22 barrios que son competitivos, se enriquecen y traen a Teotihuacán las materias primas suntuarias procedentes de otras regiones de Mesoamérica.”

La integrante de El Colegio Nacional comentó que se ha podido comprobar que los teotihuacanos tenían acceso a un sistema de abasto muy amplio: maíz, frijol, calabaza, chile, verdolaga, huanzontle, capulín, tejocote, amaranto, venado de cola blanca, liebre y  aves migratorias, además  de la cría de conejos, guajolotes y perros. “Es decir, tenían un sistema muy amplio de aprovechamiento de recursos.”

El tianguis de barrio, agregó, es la clave para entender el acceso a una dieta muy variada porque Teotihuacán no tuvo un mercado, “es un estado de primera generación, muy incipiente, muy débil. Se basa en un pacto multiétnico y estructura corporativa.” La importancia de estos grupos ‘foráneos’ radica en proveer a la ciudad con saberes, tecnología y recursos. Cada barrio tenía una conexión hacia cierta región de Mesoamérica, y fungieron como los aliados que recorrían distancias para traer estos bienes.

Linda Manzanilla añadió que la base de la sociedad teotihuacana se conformó de grupos corporativos, que son grupos de trabajo con una actividad particular, y propuso que en la cima también debió haber un aspecto corporativo, “que es la idea de un consejo de gobierno, muy distinto a la sociedad maya.”

Para finalizar, completó que en 560 d.C. ocurrió un gran incendio, en el que “todos los escenarios de las élites fueron destruidos”. Poco a poco se fueron, primero las élites y luego los artesanos. La mayor parte de la ciudad quedó desierta y grupos del bajío, en pequeñas familias que llegaron originalmente a saquear la ciudad, se establecieron en distintos puntos.

“Obviamente lo que vemos en la distribución de epiclásico no tiene nada que ver con lo que vimos en el clásico. El sistema de abasto de estas pequeñas familias, no tienen nada que ver con lo que tenían los teotihuacanos. Están comiendo plantas, animales que pescan de repente, nada que ver con lo que vemos en el clásico.”

Agregó que durante el postclásico temprano en la cuenca de México todo el valle de Teotihuacán aparece ocupado por pequeñas casas y concluyó que, así como Teotihuacán probablemente lo fue en su tiempo para el centro de México, “Tenochtitlan no tenía parangón en tiempos del  postclásico tardío.”

ijsm

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