Opinión


La Diplomacia y el Twitter

La Diplomacia y el Twitter | La Crónica de Hoy

El próximo martes primero de octubre, a las 5 de la tarde, se presenta en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México un libro que tendría que ser lectura obligada para todos aquellos interesados en la manera en que la diplomacia, la política internacional y las nuevas tecnologías digitales se entrecruzan en un mundo cuyos mecanismos de comunicación se modificaron por completo en los últimos años.

Se trata del libro del profesor de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles,  Nicholas J. Cull, “Public Diplomacy, fundations for global engagement in the digital age”, acaso el mayor especialista mundial en temas de diplomacia pública.

El libro será presentado por quien es a su vez nuestro mayor experto en México en temas de diplomacia cultural, el doctor César Villanueva, director del departamento de estudios internacionales de la UIA; y contará también con la participación de dos destacados funcionarios de la cancillería mexicana: Roberto Velasco, el joven Director General de Comunicación Social de la SRE; y el diplomático mexicano Alejandro Alday, a cargo desde hace poco del Instituto Matías Romero de la SRE.

Para entender la relevancia de la diplomacia pública en la era digital, pensemos que en el planeta hay tres mil millones de usuarios de alguna red social, poco menos de la mitad de la población mundial.  Facebook Messenger y WhatsApp gestionan 60 mil millones de mensajes cada día.

Sólo en el caso de Twitter, la red social más popular del planeta para los temas de interés público, tenemos que cuenta con 330 millones de usuarios, quienes tienen acceso gratuito a 500 millones de tuits que se publican todos los días, lo que equivale a 6 mil tuits por segundo.

Twitter se ha convertido por lo tanto en una plataforma pública fundamental  en la que todos  los países, los presidentes y jefes de Estado,  las cancillerías, sus embajadores y las representaciones diplomáticas de todo el mundo (pero también otros actores relevantes para los temas de la política internacional: instituciones académicas, expertos,  organizaciones de la sociedad civil, organismos multilaterales, etc.) se montan a diario y la utilizan como un vehículo  cotidiano y primordial para establecer sus mensajes, fijas posiciones,  debatir, informar, e incluso amenazar a sus adversarios, así como para interactuar con los demás, es decir, con los ciudadanos digitales del planeta.

Frente a la puerta cerrada, el hermetismo y la oscuridad como en otros tiempos se realizaban las negociaciones delicadas de la diplomacia mundial; frente a los acuerdos, los pactos y las negociaciones secretas del pasado, una plataforma global como Twitter ha producido un cambio radical en la manera en que hoy nos enteramos de los temas de política internacional,  en la manera en que escuchamos y se comunican con nosotros sus principales actores,  e incluso en la manera en que ahora  podemos intervenir con una opinión o con una petición, como simples ciudadanos digitales.

De esta manera, 187 de los 193 Estados Miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es decir, el 97 por ciento de su membresía, tienen una presencia oficial en Twitter, con una audiencia de 485 millones de seguidores

Existen 951 cuentas de Twitter —371 personales y 579 institucionales— de jefes de Estado y Gobierno y ministerios de asuntos exteriores. Sólo seis países no tienen presencia oficial en Twitter: Laos, Mauritania, Nicaragua, Corea del Norte, Suazilandia y Turkmenistán.

La plataforma opera en 33 idiomas diferentes y el 71 por ciento de los usuarios afirma que las noticias las consulta en esta plataforma. De igual manera 77 por ciento de los usuarios simpatizan y eligen una marca comercial para el consumo de algún producto en particular, si dicha marca ha contestado a uno de sus tuits.

Y lo mismo ocurre por lo tanto con los mensajes de gobiernos, embajadas y cancillerías.  Publicar tuits no basta sino se acompaña con una estrategia de generación de vínculos con los usuarios a los que van destinados los mensajes, y que eventualmente demandan interactuar con el emisor de dichos mensajes.

Como tampoco basta publicar tuits en un solo idioma, Twitter es Babel, y demanda por lo tanto esta condición políglota de los mensajes institucionales, si éstos realmente quieren circular en un ámbito global.

Reino Unido es un país modelo en este campo, y ha destinado recursos y desarrollado una estrategia de diplomacia digital, lo cual le ha permitido colocarse como el país con la mayor red diplomática digital en el mundo con una lista en Twitter de 413 embajadas, embajadores y encargados de misiones.

De los casi 83 millones de usuarios de internet en México en 2018, 82 por ciento usan internet para acceder a redes sociales, entre las cuales Twitter destaca entre las cinco más usadas. Todos los actores involucrados en la ejecución de la política exterior de México —desde el presidente de la República hasta las representaciones de México en el exterior— tienen cuentas oficiales de Twitter.

He tomado la mayoría de estos datos de un estudio reciente que el Centro de Investigación Internacional del Instituto Matías Romero de la SRE ha puesto en circulación con el título: “La diplomacia pública en 280 caracteres”. Celebro que desde la cancillería mexicana se le ponga atención al tema y que se estén buscando maneras para articular, profesionalizar y ampliar las acciones de la diplomacia pública de México a través de las redes digitales.

En el estudio se indica que: “Twitter se ha consolidado como la plataforma digital por excelencia para la diplomacia pública, entendida como aquella que busca alcanzar los objetivos de política exterior mediante el involucramiento con la población de otros países. Lo anterior debido a que esta red social permite llegar a un gran número de personas de forma directa e inmediata”.

“Con el uso de Twitter, los diplomáticos, líderes mundiales y las organizaciones internacionales buscan comunicar su mensaje a una audiencia cada vez más heterogénea, abierta y ávida de información inmediata. Los medios digitales son de gran utilidad para la diplomacia pública, ya que difuminan la distinción entre lo local y lo global; el mismo perfil y mensaje atraen a audiencias nacionales y extranjeras”.

“La legitimidad de los diplomáticos ya no se basa exclusivamente en ser representantes de un Estado. Cada vez hay una mayor exigencia de que respondan a los intereses de la opinión pública”.

“Los medios digitales promueven que la diplomacia deje de ser una actividad unidireccional, en la que algunas personas comunican mensajes específicos a un público, y se convierta en una arena de diálogo y discusión entre un amplio y heterogéneo grupo de personas”.

En el caso de México; “los diplomáticos y administradores de las cuentas (en Twitter) de  la SRE se  (han limitado) a compartir información a través de esta plataforma, con la mayor parte del contenido en español. Es importante incluir mensajes en otros idiomas para usar Twitter como una herramienta de diplomacia pública, y acercar a México con la población de otros países”.

“Si la estrategia de diplomacia pública busca generar un diálogo con la población de otros países, es importante que los mandatarios, ministros de asuntos exteriores, diplomáticos, entre otros, no se limiten a publicar información en sus cuentas, sino que también respondan a los mensajes de los usuarios”.

La cita es, pues, este próximo martes en la UIA de Santa Fe.

 

 

 

edbermejo@yahoo.com.mx

@edbermejo

 

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