Opinión


La educación de los hijos

La educación de los hijos | La Crónica de Hoy

La educación correcta de los hijos es la mayor bendición y responsabilidad que puede tenerse en la vida, es el mejor mecanismo de superación de los pueblos y el antídoto contra las guerras.

Es imperativo educar a los hijos con valores, cimentándoles fortaleza espiritual, moderación y autodominio. Educarlos  en el amor y hacerles sentir que los problemas siempre tienen alguna solución y que está en ellos buscarla. Esto se encuentra entre lo más positivo que podemos inculcarles.

Crear conciencia y responsabilidad en nuestros hijos, promoviendo un sentido crítico de todo lo que ven y escuchan, los hará que se conviertan en seres menos expuestos a la manipulación de otras personas, de los medios de comunicación, e incluso de la propia educación académica.

No existen cartabones para una educación perfecta. En el papel de padre o madre se debe observar  la sensibilidad del ser en formación. Todas las criaturas son diferentes aunque sean hermanos y tienen por lo tanto diferentes necesidades.

El ser humano es moldeable, sobre todo en la infancia. Lo que uno inserte en su mente y alma durante los primeros años de la infancia, generalmente perdurará  para siempre. De ahí el imperativo de crear mentes productivas, alegres, con empuje y esperanza. Así mismo, la creación de hábitos positivos como la lectura, el deporte, las actividades familiares compartidas, refuerzan  su creatividad y los conducen a descubrir su verdadera valía, lo cual habrá de derivar en una autoestima sana.

Enseñar a los niños y jóvenes a utilizar su tiempo libre productivamente, y no sólo frente a los jueguitos en el televisor, ayudará a que sus capacidades creativas se desarrollen, y descubran en sí mismos formas de entretenimiento que no proceden del exterior, y que redundarán en su bienestar constante, evitando factores como el aburrimiento que es es en el fondo, el vacío del alma.

En las correcciones que debemos señalar a nuestros hijos, es muy importante hacerles notar las faltas y errores pero haciendo  hincapié en que no estamos reprobando su persona o su personalidad, pues una cosa es lo que se hace y otra es quien se ES  de fondo, y al que ES se le ama siempre.

El amor de los padres es para toda la vida, pero el derecho a educar termina muy pronto. De ahí la importancia de no dejar las correcciones para después, puesto que sí no has imbuido valores y sentido de responsabilidad a tiempo, después ya será demasiado tarde, e incluso ya ni siquiera tendrás la autoridad moral para brindarles consejos. En suma, la autoridad para con los hijos debe ser encaminada a que ellos logren ejercer su libertad con responsabilidad, que logren definir su carácter y afianzar su voluntad en la consecución de sus metas, para que llegado el tiempo logren su autonomía.

 

Mail: corzoalma17@yahoo.com.mx

Comentarios:

Destacado:

LO MÁS LEÍDO

+ -