Opinión


La Esquina

Al abstenerse de condenar la dictadura en Venezuela, la política exterior mexicana da un paso atrás. Una cosa es la no injerencia en asuntos de otros países y otra, el silencio cómplice. En la tradición mexicana de política exterior no hubo, en su momento, ese silencio, cuando condenó los regímenes dictatoriales en Chile y Nicaragua.

La Esquina | La Crónica de Hoy

Al abstenerse de condenar la dictadura en Venezuela, la política exterior mexicana da un paso atrás. Una cosa es la no injerencia en asuntos de otros países y otra, el silencio cómplice. En la tradición mexicana de política exterior no hubo, en su momento, ese silencio, cuando condenó los regímenes dictatoriales en Chile y Nicaragua.

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