Opinión


La Esquina

Hay una mejora indudable en el discurso presidencial de ayer: en lugar de retrógrados-fifís-conservadores, el Ejecutivo ve opositores y llama a que sus huestes respeten a quien piensa diferente. Es un cambio notable y sería francamente oportuno que veamos aparecer estas señales de tolerancia en la relación de la fuerza política preponderante con quienes, aun en minoría, forman parte de la pluralidad política mexicana.

La Esquina | La Crónica de Hoy

Hay una mejora indudable en el discurso presidencial de ayer: en lugar de retrógrados-fifís-conservadores, el Ejecutivo ve opositores y llama a que sus huestes respeten a quien piensa diferente. Es un cambio notable y sería francamente oportuno que veamos aparecer estas señales de tolerancia en la relación de la fuerza política preponderante con quienes, aun en minoría, forman parte de la pluralidad política mexicana.

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