Opinión


La Esquina

En política democrática, la prisa es mala consejera. Las intenciones pueden ser las mejores, pero el procedimiento es fundamental. Si se va a revertir una reforma constitucional, la única manera de hacerlo es cambiando la Constitución. Ése es el camino, más aún si se tienen los consensos. Lo peor, se toma la ruta errónea por quedar bien con un grupo que no se conforma con nada.

La Esquina | La Crónica de Hoy

En política democrática, la prisa es mala consejera. Las intenciones pueden ser las mejores, pero el procedimiento es fundamental. Si se va a revertir una reforma constitucional, la única manera de hacerlo es cambiando la Constitución. Ése es el camino, más aún si se tienen los consensos. Lo peor, se toma la ruta errónea por quedar bien con un grupo que no se conforma con nada.

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