Opinión


La Esquina

El aprieto en que se vio Profeco, obligada por las circunstancias a cambiar verificadores de gasolinerías por excomandantes policiacos, es muestra de la profundidad a la que ha llegado la corrupción en el país. La connivencia entre empresarios y crimen organizado, así como la simulación de parte de quienes supuestamente defendían al consumidor, son sólo ejemplos. Hay que seguir duro contra las malas prácticas.

La Esquina | La Crónica de Hoy

El aprieto en que se vio Profeco, obligada por las circunstancias a cambiar verificadores de gasolinerías por excomandantes policiacos, es muestra de la profundidad a la que ha llegado la corrupción en el país. La connivencia entre empresarios y crimen organizado, así como la simulación de parte de quienes supuestamente defendían al consumidor, son sólo ejemplos. Hay que seguir duro contra las malas prácticas.

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