Opinión


La Generosidad

La Generosidad | La Crónica de Hoy

La generosidad va unida a la tolerancia. Es un atributo que engalana el alma del ser humano.

La generosidad es un precepto que postulan todas las religiones.

La generosidad debe ser real, no fingida. Quien da debe hacerlo de corazón o mejor no hacerlo. La generosidad es un acto de intimidad, no debe pregonarse ni sacarse a relucir porque entonces pierde su sentido y se transforma en vanidad.

Cuando damos algo, de la índole que sea, emocional o material, debemos darlo sin esperar reciprocidad, porque el agradecimiento es algo que ya no depende de nosotros, sino de los demás. El dar es una decisión unipersonal y por lo tanto, su beneficio en primera instancia es para quien lo otorga. El dar es generosidad plena y debe respetarse el derecho del otro a  responder, ya que lo hace de acuerdo a sus deseos e interioridad.  La auténtica generosidad consiste en dar sin reclamar gratitud.

La generosidad abarca muchas facetas de nuestra vida. No se circunscribe a las cosas materiales. Podemos expresarla brindando nuestro tiempo y alegría a los demás, para reconfortarlos de las penurias de la vida. Igualmente tenemos la posibilidad de  difundir nuestros conocimientos del bien a otras personas con la finalidad de acrecentar su felicidad. Así mismo,  compartir nuestras cualidades o aptitudes a  fin de brindarle al otro  herramientas que habrán de servirle para su subsistencia y, por supuesto sin ninguna retribución a nuestra persona.

La forma más importante de la generosidad se expresa en el amor. No limitar ni cuantificar por ningún concepto preconcebido el AMOR que proporcionamos a nuestros seres queridos. Demasiado amor nunca a dañado a nadie, la falta de él sí que lo ha hecho.

Pero por otra parte, en ocasiones, cuando te piden algo y te rehúsas a otorgarlo ya sea material o emocional, te sientes culpable por abrigar  tal egoísmo, y la verdad no debes sentirte así, ya que tienes todo el derecho a decir NO cuantas veces quieras, porque si tú mismo tienes ciertos límites para contigo mismo, ¿porque no vas a tenerlos con los demás? Cuando tú dices NO con dignidad y convencimiento, NADIE tiene derecho a ofenderte. Debes ser tratado con respeto y ofrecérselo a los demás cuando estén en la misma circunstancia. Igualmente, nadie puede exigirte generosidad pues ésta  es espontánea, nace del corazón.

Por supuesto que no estamos hablando de las negociaciones o servicios que efectuamos, y por las que al estar intercambiando la energía del dinero, tenemos el derecho a pedir un intercambio efectivo de valores. En este caso, al contrario, debemos ser firmes y claros en nuestras demandas y reclamar si el caso lo amerita, el cumplimiento de las obligaciones que involucren las negociaciones que estemos llevando a cabo, pues no se vale que por timidez o por desidia se vea afectada nuestra economía. La generosidad no debe significar tontería.

 

corzoalma17@yahoo.com

 

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