Opinión


La Gloria sin Super Bowl: los que nunca llegaron

La Gloria sin Super Bowl:  los que nunca llegaron | La Crónica de Hoy

A menos de una semana del Super Bowl, que sencillo parece asegurar que muchos de los jugadores de ambos equipos, por su juventud y dinamismo, seguramente estarán nuevamente en alguna otra edición del máximo juego, sin embargo que lejos dela verdad esta esa suposición.

Cuando hacemos un recuento de esas figuras que por más que brillaron en la NFL jamás pudieron ganar un Super Bowl y menos aún supieron lo que es jugar algún juego por el título de la Liga, rápidamente nos viene a la mente Dan Marino, quarterback de Miami, sin duda es el mejor caso para ejemplificar lo anterior.

No obstante, cuando hacemos un concienzudo listado de ese tipo de jugadores nos percatamos que fueron y son muchos los estrellas que, o jamás llegaron a disputarlo. Algunos siguen en activo y la llamada ventana se les cierra rápidamente, otros, los que si llegaron muy jóvenes pensaron que sería cuestión de tiempo y esfuerzo regresar para ganarlo, pero irónicamente jamás volvieron al gran juego.

Como ya dijimos, Marino es el caso más popular, con apenas 23 años en la temporada de 1984 llegó a su primer Super Bowl (XIX), lo perdió ante San Francisco y jamás volvió a pesar de establecer varias marcas históricas.

Por lo regular son los quarterbacks quienes son los más señalados en dicha maldición. Uno de los que más llama la atención es Dan Fouts, con San Diego. Quienes lo vimos jugar en los 70 y 80 nos preguntamos qué habría hecho en un juego como el Super Domingo de haber llegado. Sólo estuvo en dos ocasiones en el juego por el título de la Conferencia Americana (AFC) a inicios de los 80.

Otro es Bernie Kosar, mariscal de Cleveland, que llegó en tres ocasiones a la final de la AFC en la segunda mitad de los 80 y siempre se le negó la oportunidad.

Warren Moon es otro caso. Sin duda el pasador de color más exitoso y consistente jamás llegó con los Petroleros de Houston al Super Bowl. Para aquellos que creen que Lamar Jackson es el primer gran pasador afroamericano, seguramente ni idea de quién fue Moon, que jugó en los 80 y 90 y se retiró hasta los 44 años de edad.

Un caso muy particular es Danny White. Los que no tienen memoria o incluso su acervo no va más allá de la era del internet, White fue el sucesor de Roger Staubach en Dallas en los 80. La sombra del llamado Capitán América era enorme y por eso casi nadie lo recuerda, pero la realidad es que White era un gran mariscal de campo que llevó a los Vaqueros a tres finales de la NFC de manera consecutiva, pero nunca ganó. Merecía estar en un Super Tazón.

Más recientemente encontramos un par de mariscales muy espectaculares pero que sus respectivas defensivas no estaban a la par para apoyarlos, nos referimos a Mark Brunell de Jacksonville y Jeff Garcia de San Francisco. Brunell era considerado el clon de Steve Young por ser zurdo, de gran movilidad y sumamente preciso. Jugó dos finales de la AFC en la segunda mitad de los 90. De Garcia, baste decir que estableció varias marcas con los 49ers, incluso acuñó el segundo mejor regresó en la historia de la NFL al remontar un 38-14 para ganar 39-38 en un playoff divisional ante los Gigantes en 2002. Nunca tuvo una defensiva a la par de su ataque.

De entre los corredores que no supieron lo que era jugar un Super Bowl destacan cuatro: Earl Campbell de los Petroleros de Houston en los 70, Billy Sims y Barry Sanders, ambos de Detroit en los 80 y 90, respectivamente, y Eric Dickerson de Los Angeles e Indianápolis en los 80.

Campbell era un locomotora que se la acabó en cuatro o cinco temporadas el entrenador Bum Phillips (padre del coach Wade Phillips). Soportaba al equipo ofensivo entero y fue de esos que merecían un anillo de Super Bowl o por lo menos disputar ese encuentro. Sims y Sanders, que irónicamente usaron el mismo número (20) eran un verdadero espectáculo y de hecho corrían de manera muy similar, pero eran lo único productivo que tenían los Leones. De Dickerson, al igual que los tres anteriores, era la bujía de la ofensiva y por lo mismo ya en instancias de playoff no era suficiente.

Otros jugadores de gran calidad que no supieron lo que era estar en un juego por el título son Kellen Winslow, ala cerrado de San Diego en los 80, Derrick Thomas, linebacker de Kansas City en los 90; Steve Largent, receptor de Seattle en los 70 y 80 y Cris Carter, receptor de Minnesota y Filadelfia en los 90 e inicios del 2000.

Un caso sumamente especial es el de Dick Butkus, quien es considerado aún en la actualidad el mejor linebacker de la historia. Jamás llegó a disputar siquiera un juego de playoff en sus nueve años de carrera con Chicago de 1965 a 1973. Los Osos sólo tenían defensiva, su ataque era una caricatura.

En la actualidad aún hay jugadores en activo que ven como se cierra cada vez más la llamada ventana del Super Bowl: JJ Watt de Houston, Philip Rivers de Los Angeles, Matthew Stafford de Detroit y Adrian Peterson de Washington. La edad los alcanza y parecen lejos de tener al equipo listo para disputar un título.

Quizá faltaron algunos en la lista, ciertamente son muchos los jugadores que han pasado por la Liga en estos últimos 54 años de Super Bowl, pero de una u otra manera son los que mejor representan lo injusto que a veces es el destino en la NFL. No obstante, 13 de esos jugadores que nunca llegaron al Super Bowl y que citamos en este texto ahora están en el Salón de la Fama en Canton, Ohio, sin duda, un broche de oro para la carrera de muchos de estos héroes del campo de juego.

Comentarios:

Destacado:

LO MÁS LEÍDO

+ -