Opinión


La intención del bien

La intención del bien | La Crónica de Hoy

Si inclináramos nuestros actos y nuestros pensamientos hacia el bien, respetando los derechos de los demás y haciendo respetar los nuestros, viviríamos en sociedades más pacíficas.

Cualquier acto bueno por insignificante que parezca contribuye a la mejoría de la sociedad en su conjunto. No hay nadie que no pueda realizar el bien en la medida de sus posibilidades.

Es menos meritorio no ser malo simplemente porque no hay oportunidad de serlo, que no ser malo pero con conciencia y firmeza para rechazar el mal cuando se nos presenta.

Si algo no sale como es deseable, pero la intención fue buena, quedamos en paz. Porque dentro de nosotros mismos conocemos nuestras motivaciones. Pero quien con conocimiento de causa realiza un acto de maldad, es totalmente responsable de sus actos y jamás vivirá tranquilo. Porque hay que saber que la inteligencia puede utilizarse para hacer el bien o para hacer el mal. Las virtudes no siempre están del lado del inteligente sino del sabio. Si pudiéramos utilizar al mismo tiempo la inteligencia y la virtud seguramente la convivencia entre nosotros sería más armoniosa.

Muchas de nuestras desgracias se las atribuimos al destino o a la divinidad, pero la mayor parte de ellas son producidas por nosotros mismos, por nuestros descuidos, excesos, y sobre todo, por la prepotencia de creernos nuestros propios creadores, cuando ni siquiera uno solo de nuestros cabellos fue creado por nosotros mismos. No respetamos los límites y los alcances de nuestra humanidad.

Una vida positiva  puede reducirse a esto: Hacer el bien y siempre evitar el mal. Tengamos conciencia de que el bien ofrece recompensas, que al hacer un esfuerzo por nuestra elevación moral nos convertimos en mejores seres humanos.

Es deseable dejar de juzgar con tanta ligereza los errores de los demás, y mejor dedicarnos a observar nuestros propios defectos para tratar de corregirlos, porque esto sí es nuestra entera responsabilidad.

Cambiar nuestra mentalidad y enfocarnos en las virtudes que a todos nos acompañan, es nuestra prerrogativa.

Un gran beneficio que el bien nos otorga es dejar de participar en chismes o críticas negativas, porque sabemos que siempre terminan dañando a alguien. Y lo más importante, descubrimos dentro de nosotros mismos una fuente de alegría más auténtica que proviene del corazón mismo.

 

Mail: corzoalma17@yahoo.com

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